China enseña los dientes por la segunda visita de EE.UU. a Taiwán

China enseña los dientes por la segunda visita de EE.UU. a Taiwán
octubre 18 00:19 2020

Coincidiendo con una nueva visita oficial a Taiwán de un alto cargo de Estados Unidos, la segunda en solo dos meses, China lanzó ayer unas precipitadas maniobras militares en el estrecho que la separa de esta isla, cuya soberanía reclama. Con la belicosidad de la que le gusta hacer gala, Pekín despachó casi una veintena de aviones de combate para «protestar» contra el viaje del subsecretario de Estado Keith Krach, el responsable de la diplomacia estadounidense de más alto rango que recala en la isla en 41 años. El mes pasado fue el secretario de Salud, Alex Azar, el primero que abrió estas visitas oficiales que tanto enfurecen al régimen del Partido Comunista, que intenta «asfixiar» diplomáticamente a esta isla independiente «de facto».

«Esta es una medida legítima y necesaria tomada en respuesta a la actual situación en el Estrecho de Taiwán y para salvaguardar la soberanía nacional y la integridad territorial», anunció ante la prensa el portavoz del Ministerio de Defensa, Ren Guoqiang, según informa el periódico «South China Morning Post». Aunque no dio detalles sobre las maniobras, el Gobierno taiwanés denunció que había detectado 18 aviones chinos en su territorio. «Dos bombarderos H-6, ocho cazas J-16, cuatro cazas J-10 y otros cuatro J-11 han cruzado la línea media del Estrecho de Taiwán y entrado en nuestra Zona de Identificación de Defensa Aérea», reveló en Twitter tras ordenar el despegue de sus propios aviones y desplegar sus sistemas de misiles para vigilar la incursión.

La tensión vuelve a subir en la región con la llegada a Taipéi del subsecretario Krach, quien ayer se reunió con la presidenta Tsai Ing-wen. Como responsable de Crecimiento Económico, Energía y Medioambiente, Krach se entrevistó con funcionarios del Gobierno taiwanés y asiste hoy sábado al homenaje de despedida al expresidente Lee Teng-hui y «padre» de la democracia en la isla, fallecido el 30 de julio.

«Bienvenido a Taiwán. Apreciamos su llegada y la de su delegación para presentar sus respetos a nuestro querido presidente Lee. Valoramos nuestros fuertes lazos con EE.UU., igual que hizo el presidente Lee, y esperamos trabajar con ustedes para hacerlos todavía más sólidos», saludó la presidenta Tsai su visita en Twitter. Desafiando a Pekín, Trump ha reforzado las relaciones de EE.UU. con Taiwán firmando un acta para permitir estos viajes oficiales y fomentando su participación en organizaciones internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde China veta su entrada. Además, Washington ha firmado siete jugosas ventas de armas por valor de 13.300 millones de dólares (11.200 millones de euros).

«Recientemente, EE.UU. y las autoridades del Partido Democrático Progresista (PDP) han intensificado sus relaciones y causado problemas con frecuencia. No importa si el objetivo es contrarrestar a China o elevar el estatus del PDP, pero esto es un pensamiento ingenuo que acabará en un callejón sin salida», criticó el Ministerio de Defensa. Para ello, advirtió de que el «Ejército Popular de Liberación tiene la firme voluntad, plena confianza y capacidad suficiente para impedir todas las injerencias extranjeras y actos separatistas por la independencia de Taiwán».

Aunque Taiwán es un país independiente «de facto», solo lo reconocen 15 Estados del mundo y Washington cambió sus relaciones diplomáticas por China continental en 1979. Desde entonces, y debido a la «política de una sola China» que exige Pekín, ningún miembro del Gobierno estadounidense había viajado a Taiwán hasta el mes pasado, cuando su secretario de Salud, Alex Azar, abrió este tipo de visitas que ahora continúa Krach.

Con el recrudecimiento de la «Nueva Guerra Fría» entre EE.UU. y China por el coronavirus, Trump ha abierto todos los frentes para recortar su desventaja ante el candidato demócrata, Joe Biden, en las elecciones de noviembre. A las disputas comerciales y tecnológicas, como el veto a Huawei y la prohibición de las populares aplicaciones TikTok y WeChat, se suma Taiwán, un escenario mucho más peligroso porque Pekín aspira a la reunificación, incluso por la fuerza si es necesario.

Un almuerzo el miércoles en Nueva York ha desatado la cólera del régimen chino. El motivo es que los comensales fueron la embajadora de EE.UU. en la ONU, Kelly Craft, y el responsable de la Oficina Económica y Cultural de Taiwán en dicha ciudad, James Lee. Como Taiwán no forma parte de la ONU desde que China ocupó su asiento en 1971, Pekín veta su presencia en foros internacionales al considerar que la isla forma parte de su territorio. «Obviamente, estamos presionando para que vuelvan a la ONU o tengan un papel en la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS). «Si EE.UU. no hace frente a China, ¿quién va a hacerlo cuando se trate no solo de Taiwán, sino de Hong Kong y otros?», declaró Craft a la agencia AP. Pekín protestó contra este almuerzo por «atentar contra la política de una sola China».

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