Confinado en su barbería 14 días: “No hay ducha y duermo en un colchón, pero tengo wifi, tele y patio”

Confinado en su barbería 14 días: “No hay ducha y duermo en un colchón, pero tengo wifi, tele y patio”
noviembre 21 20:18 2020

Su pesadilla comenzó con la llamada de un cliente. Le avisó de que había dado positivo por coronavirus y dos días antes había estado en su barbería. Fue el domingo 13 de septiembre. En ese momento lo tuvo claro, decidió irse de su casa y se confinó en su negocio, porque le parecía muy complicado poder mantener las distancias en su piso. “Vivo con mi mujer y mis dos hijos, y además con mi padre, que tiene 75 años, es una persona de riesgo”, explica Raúl Paz.
Dos días después se hizo una PCR y dio negativo, pero aún así, al haber tenido contacto de riesgo con un positivo, le dijeron que debía guardar la preceptiva cuarentena de 14 días

Raúl trabaja siempre con una mascarilla FFP2 y les toma la temperatura a los clientes antes de entrar. “Más no puedo hacer”, se lamenta. Pero el contacto entre peluquero y cliente es de riesgo. “Le cortas el pelo a un cliente y estás más de 15 minutos a menos de metro y medio, así que automáticamente tienes que cerrar”.

Entiendo que haya un protocolo estándar y no puedan mirar caso por caso. Pero para los autónomos es duro”

Cerró el negocio por responsabilidad, pero se queja de lo estrictos que son los protocolos. Él estaría dispuesto a pagar para hacerse otra PCR, pero aunque diera negativo no podría abrir. “Tengo clientes que estuvieron en contacto con un positivo y se hicieron una prueba en un clínica privada y al dar negativo, ya andan por la calle. Mientras que yo sigo con la reja bajada”. Entiende que no pueden estudiar caso por caso, pero denuncia que para los autónomos es una situación muy complicada. “Habrá gente que mienta, y los entiendo”, reconoce Raúl.

Ya estoy acostumbrado a pasar muchas horas en la barbería”

Ahora se pasa el día entre tintes, brochas y tijeras, haciendo cuentas sobre lo caro que le va a salir esta cuarentena: “Económicamente es brutal estar 14 días cerrado, sobre todo después de todo el tiempo que ya estuvimos parados este año”.

A pesar de todo se considera un afortunado porque el bajo es suyo y no tiene que pagar alquiler. Su mujer le lleva la comida todos los días y dice que en su barbería tiene todo lo que necesita: “Puse un colchón, tengo baño, tengo wifi, tele, de todo. Me falta la ducha, pero como se suele decir, me lavo por parroquias”

Lo que peor lleva es no poder tocar a los suyos. Se le están haciendo muy largos todos estos días sin poder abrazar a su familia. Pero insiste en que es un privilegiado. “Hasta tengo un patio”, cuenta, “ahí salgo, me aireo y hablo con los vecinos”. En una de esas conversaciones una vecina le contó que su hijo había tenido fiebre pero nada más hacerle la prueba y dar negativo le dejaron volver al colegio. “¿Por qué un niño puede volver a clase y yo no, siendo negativo y sin tener ningún síntoma?”, se pregunta Raúl.

Vuelta al trabajo con miedo 

Hace 9 años que abrió su barbería en A Estrada (Pontevedra). Como autónomo, pasa muchas horas al día trabajando en su negocio, pero nunca había estado tanto tiempo seguido allí metido. El sábado volverá a la vida normal. Se acaba la cuarentena y podrá abrir de nuevo, pero asegura que lo hace con temor: “Siento que estoy a merced de otra llamada. Estoy temblando por si vuelve a haber un cliente positivo. Si encadeno dos o tres casos acabo bajando la reja para siempre”. Se siente vulnerable e impotente. “Usamos mascarillas, tomo la temperatura, aireo el local, tomo todas la medidas de seguridad posibles, pero es imposible evitarlo”, se lamenta. 

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