«Crimen de los tirantes»: El abogado de Lanza alude al «procés» y critica a los periodistas en su alegato final

«Crimen de los tirantes»: El abogado de Lanza alude al «procés» y critica a los periodistas en su alegato final
octubre 13 15:18 2020

El abogado defensor del antisistema Rodrigo Lanza en el juicio por el «crimen de los tirantes», el letrado Endika Zulueta, sacó a relucir el juicio del «procés» y cargó contra los periodistas en su alegato final ante el tribunal del jurado al que ahora le va a tocar dictar verdicto. Lanza se enfrenta a una petición de 25 años de prisión por asesinato agravado por odio y motivación ideológica. Este es el segundo juicio por el «crimen de los tirantes», porque el primero se anuló al apreciarse gruesas irregularidades que condujeron a una polémica sentencia en la que Lanza, en vez de por asesinato, fue condenado a cinco años de cárcel por imprudencia homicida.

Este martes, en el primer tramo de su alegato, Endika Zulueta se refirió a las primeras exigencias que planteó al arrancar el juicio, cuando pidió que su cliente se pudiera sentar en el estrado -reservado a abogados y fiscalía-, petición que no se le admitió y Lanza siguió el juicio al lado de su abogado, pero fuera del estrado. Aquel mismo día, Zulueta también reclamó que su cliente nunca fuera visto con esposas por los miembros del jurado. En este caso, la magistrada que preside el juicio sí admitió que a Lanza se le retiraran las esposas al estar en la sala.

Al argumentar estas peticiones es cuando el abogado Zulueta ha sacado a relucir al juicio del «procés» en su alegato final. En concreto, ha puesto aquel juicio como ejemplo de cómo fueron tratados en la sala los independentistas procesados, de cómo aparecieron en todo momento sin esposas y de los asientos que ocuparon.

En otro punto de su intervención, este martes el abogado defensor de Lanza también cargó contra los periodistas, por el injusto trato informativo que Zulueta considera que se le ha dado a su cliente. En concreto, criticó que en informaciones sobre el «crimen de los tirantes» y sobre el juicio se hable de Rodrigo Lanza con el término «asesino».

Al hilo de esto, el abogado defensor del antisistema ha apelado a los miembros del jurado a que no se sientan influenciados por informaciones que, en su opinión, prejuzgan a su cliente. Desde hace años, Rodrigo Lanza era un conocido de las fuerzas de seguridad por su activismo ultraizquierdista, asiduo de grupos antisistema y okupas, y con antecedentes penales. En concreto, en 2009 ya fue condenado a cinco años de cárcel por dejar tetrapléjico a un policía municipal en Barcelona, durante unos disturbios ocurridos en 2006, cuando el acusado era un veinteañero -ahora tiene 36-.

Tras la intervención de su abogado, el acusado hizo uso del derecho a la última palabra. Durante el juicio, Rodrigo Lanza se negó a contestar a las preguntas de la fiscal y de los abogados de la acusación particular, de la acusación popular y de la acción civil que ejerce la Sanidad pública araognesa. Solo contestó a su abogado defensor.

Este martes, exento de cualquier pregunta, sí aprovechó la posibilidad de hablar y lo hizo para dirigirse a los miembros del jurado, a los que aseguró que con su agresión no pretendió matar a Víctor Laínez. «Siento muchísimo la muerte de esta persona y el dolor de su familia, que espero que pueda llegar a entender que intenté defenderme», afirmó Lanza para reforzar la versión exculpatoria, en línea con la estrategia desplegada por su abogado durante el juicio. Asimismo, el antisistema se presentó ante el jurado como una víctima: «siento que llevo tres años preso por defender mi vida», afirmó en alusión a la prisión provisional en que se encuentra desde que fue detenido, unos días después del crimen.

La víspera, el lunes, Fiscalía y acusaciones subrayaron que no tienen duda de que se trató de un asesinato, que Lanza atacó mortalmente a Víctor Laínez (55 años) con alevosía, a traición y por la espalda, y que una vez en el suelo le propinó una brutal retahíla de puñetazos y patadas con las que le destrozó el rostro. Lanza no conocía a su víctima. Se cruzó casualmente con él en un bar de Zaragoza, el 8 de diciembre de 2017. Antes de la mortal agresión, quienes acompañaban a Lanza han reconocido que se refirieron a la víctima como un «facha», y fue a raíz de ahí cuando el ultraizquierdista se acercó a su víctima. A Laínez le gustaba vestir unos tirantes con los colores de la bandera de España.

La fiscal considera probado que Lanza actuó con «alevosía traicionera» y con clara intención de matar. «Lo quería matar y lo mató», remarcan por su parte los abogados de las acusaciones, que además suman la agravante de ensañamiento, porque consideran probado que esa brutal retahíla de golpes y patadas persiguieron causar cruelmente un sufrimiento innecesario en la víctima.

Las tesis de las acusaciones y de la fiscalía han quedado respaldadas durante el juicio por los forenses que practicaron la autopsia a la victima, cuyas conclusiones han coincidido en su práctica totalidad con las aportadas por los peritos de la acusación. En los informes clínicos, los peritos de la defensa se han quedado solos a la hora de arropar las tesis del abogado de Lanza.

[Lanza «sabía lo que estaba haciendo», afirman los psicólogos forenses en el «crimen de los tirantes»]

En cuanto a los testigos, todos describieron un brutal ataque de Rodrigo Lanza propinó a la víctima y cómo, tras la agresión, se desentendió de Laínez, se dio la vuelta, se fue del bar y abandonó a Laínez agonizando, con el cráneo reventado y ahogándose en sangre. Solo un amigo de Lanza que testificó en el juicio respaldó la versión que esgrime el antisistema para sostener la tesis de la defensa propia. Solo ese amigo dijo haber visto una navaja en manos de la víctima, arma de la que no se encontró ni rastro y que ningún otro testigo vio.

Este martes, en el alegato final, Endika Zulueta se esforzó por relativizar las declaraciones incriminatorias de los testigos, forenses y peritos. Y puso en duda también las conclusiones de la autopsia y de los médicos que atendieron a Lanza.

Frente a las acusaciones y a la fiscal, Zulueta considera que Lanza no quería matar a su víctima, y sigue pidiendo que -hubiera o no navaja- considere que Lanza actuó en defensa propia porque estaba convencido de que él estaba en peligró y entró en «pánico», en una «reacción en cortocircuito» mental. Frente la brutalidad descrita por los testigos, Zulueta sostiene que su cliente quizás «se defendió demasiado». Niega también que Lanza atacó por motivación ideológica.

Tras culminar la ronda de alegatos finales, ahora es el turno de los jurados, a los que toca decidir el veredicto. Las acusaciones y la fiscalía coinciden en pedir 25 años de cárcel contra Rodrigo Lanza por un delito de asesinato agravado por odio ideológico. Además, las acusaciones reclaman que la condena incluya la agravante de ensañamiento, que la fiscal no incorpora en su petición. Por su parte, el abogado defensor pide la absolución de Rodrigo Lanza y, en el caso de que no sea absuelto, que como mucho se le condene por homicidio imprudente, pero con múltiples eximentes y atenuantes para rebajarle la pena.

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