Diada 2020: el covid y la división de los nacionalistas ponen a prueba la marea independentista

Diada 2020: el covid y la división de los nacionalistas ponen a prueba la marea independentista
septiembre 16 06:48 2020

El independentismo vuelve a ponerse a prueba. Cada año, la Diada ha servido para demostrar la fuerza y unidad del movimiento separatista, sin embargo, esta vez, tendrá que celebrarse sin mareas humanas, con restricciones sanitarias y con un independentismo fraccionado en vísperas de una crisis institucional. 

El coronavirus lo ha trastocado todo y ha obligado a las entidades soberanistas a reformular la forma en la que celebra el 11 de septiembre. Atrás quedan las manifestaciones multitudinarias en la calle. Si bien es cierto que la ANC barajó la idea de convocar una gran movilización, a pesar de las circunstancias de la pandemia, finalmente se ha optado por descentralizar las movilizaciones y evitar así las grandes aglomeraciones. 

109 concentraciones repartidas en 82 municipios

Habrá 109 concentraciones repartidas en 82 municipios, con un aforo máximo de 500 personas. Cada movilización se hará frente edificios públicos del Estado, como las delegaciones de Hacienda o las tesorerías de la Seguridad Social. El acto central empezará a las 17.00 horas ante de la sede de Hacienda de la capital catalana, con un aforo de 200 personas.

Además, la ANC ha hecho un llamamiento para que todos los catalanes salgan a sus balcones a las 17.14 para llevar a cabo una “acción colectiva”. Por su parte, Òmnium Cultural ha preparado una acción reinvidicativa junto al Arco de Triunfo y la CUP ha organizado una movilización “estática” en el paseo Lluís Companys. El Govern de la Generalitat ya ha avanzado que no participará en ninguna movilización. El presidente, Quim Torra, únicamente asistirá a la tradicional ofrenda al monumento a Rafael Casanova en Barcelona. 

Fractura en el independentismo en un ambiente preelectoral

Esta Diada, sin embargo, no solo está marcada por la pandemia. También por una fuerte crisis institucional y por un independentismo dividido. No solo existe la evidente brecha entre ERC y JxCat, ahora también hay que sumar la ruptura entre el partido de Carles Puigdemont y el PDeCat. Toda una vorágine política que llega en medio de una posible inhabilitación de Torra que podría desencadenar una nueva investidura o bien un adelanto electoral. 

Está previsto que el 17 de septiembre el Tribunal Supremo (TS) celebre la vista sobre el recurso de Torra contra su condena de año y medio de inhabilitación. Si el recurso se rechaza y Torra todavía no ha convocado elecciones, se deberá investir a un nuevo presidente de la Generalitat. ERC ha pedido a su socio de gobierno pactar la estrategia a seguir, sin embargo, JxCat defiende que la decisión debe tomarla únicamente el president. 

Estas discrepancia han generado un nuevo punto de fricción entre ambos partidos. No se ponen de acuerdo y mientras tanto, el vicepresidente Pere Aragonès se prepara para asumir el mando y ejercer provisionalmente las funciones de Torra en el caso de que fuera inhabilitado. En cambio la CUP propone que Torra siga ejerciendo la presidencia en la sombra, una propuesta que, de ser aceptada por JxCat, generaría todavía más tensión. 

Reciente ruptura entre el PDeCAT y JxCat

La división entre ERC y JxCat no es nueva y lleva gestándose desde hace meses. Lo que si ha sorprendido es la reciente ruptura entre entre el PDeCAT y JxCat. Carles Puigdemont ya no forma parte de la formación heredada de Convergencia en 2016 y ha pasado a militar exclusivamente en JxCat. También se han dado de baja otros consellers como Buch, Budó, Calvet o Puigneró al considerar que el partido “no sigue el mandato de las bases”. 

El PDeCat siente que ha sido víctima de una purga orquestrada por Quim Torra al remodelar el gobierno y ha decidido tener voz propia en el Congreso y en el Parlament. De hecho, esta brecha ya se ha hecho evidente este miércoles, cuando por primera vez los cuatro diputados del PDeCat han roto con la disciplina de voto del grupo parlamentario JxCat, al que aún pertenecen. 

De esta manera se presenta la excepcional Diada 2020. Con el interrogante electoral todavía activo y las incógnitas de qué pasará dentro de seis días en la vista del Tribunal Supremo. Hasta entonces, habrá que ver si Torra convoca elecciones o se espera a tener la resolución, tal y como pide Carles Puigdemont. 

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