Diario de un Gilipollas

Diario de un Gilipollas
abril 23 16:20 2020

Amigos
– Esta mañana me he levantado sin recordar nada de nada. Según me dice mi mujer, anoche me di un golpazo en la cabeza cuando me levanté a mear.

– Debo llamarme Gilipollas, ya que es como se dirige a mí esta señora que asegura haberse casado conmigo hace ya muchos años, yo es que no lo recuerdo.

– Como me duele bastante el chichón, he llamado al médico de urgencias y me ha preguntado si tenía síntomas de corona; creo que tenía ganas de cachondeo y me estaba preguntando que si tenía cuernos. Le he colgado. ¡Vaya un sinvergüenza!… ¡Así va la Seguridad Social!.

– Total que he salido a tomar el aire a ver si se me pasaba la jaqueca.

– Un vecino me ha gritado desde el balcón:

-¿Pero dónde vas Gilipollas?.

– Con lo que se confirma que efectivamente, ese debe ser mi nombre. Bueno, despejada la primera duda.

– Me ha llamado mucho la atención que me he cruzado con gente con una máscara puesta. Yo creo que venían del dentista o algo así.

– Luego, camino del bar, me he cruzado con un par de señoras que llevaban una inmensa cantidad de rollos de papel higiénico.

– Con la sagacidad que me caracteriza, he pensado que debían estar de oferta, así que sin dilación he puesto rumbo a Mercadona a comprar unos cuantos yo también.

– Oye, que me ha parado la policía para preguntarme dónde iba sin máscara.

– Señor agente –le he dicho con toda la calma y la educación del mundo– yo ya sé que soy más feo que Picio, pero tampoco para llegar al extremo de tener que ir con una careta por la calle.

– Y se lo ha debido tomar a mal, porque inmediatamente me ha pedido los papeles.

– Mirusté, precisamente ahora iba al bar a tomar algo y no creía que necesitaba llevar los papeles encima.

– Total que me ha dado una manta de ostias y me ha multado. Yo he pedido socorro a los vecinos y los muy hijos de la gran puta se han puesto a aplaudir al agente, animándole a que siguiera aporreándome más. “Dale más fuerte al Gilipollas”… No entiendo nada.

– Pues eso, que he decidido ir al bar de Manolo a desahogar mis penas. Y tócate los huevos que no estaba abierto. En un cartel ponía que el establecimiento estaba cerrado por virus. Ya sabía yo que Manolo era un guarro, y que tarde o temprano el bar se lo iban a cerrar a la mínima que viniera un inspector de Sanidad.

– Y no te lo vas a creer, pero todos los bares estaban cerrados también.

– Me he acercado a un hombre que estaba de espaldas y le he tocado el hombro para preguntarle qué pasaba con los bares. El tío se ha pegado un susto de la hostia, ha girado la cabeza con cara de enfadadísimo y ha empezado decirme si era subnormal, que me alejase de él dos metros o que llamaría a la policía y que si era Gilipollas, a lo que le he contestado que si, que era Gilipollas. Me ha gritado: “que te alejes joder, por lo menos dos metros”.

– Oiga, ¿por quién me toma?. ¿Acaso le he tocado el culo o me he insinuado?. –Le he dicho ya un poquito mosqueado–. A todo esto, el tío me ha montado un escándalo que paqué.

– Total que he apretado el botón del semáforo para cruzar cuando se pusiera verde. Tontería porque hoy no hay coches circulando, debe ser el día internacional de ir sin coche o algo así. Pero a mí no me gusta cruzar en rojo, mira… manías mías.

– Y una tiparraca, fea como un demonio, me ha dicho a voces desde la otra acera que no toque nada sin guantes, que puedo coger no sé cuántas enfermedades…

– Y lávate las manos en cuanto llegues a casa, Gilipollas…

– ¿De qué coño conoceré yo a esta tía para que también ella sepa como me llamo?

– Pero visto lo visto y para no desentonar, he pensado que lo mejor sería ir al chino a comprarme una careta y unos guantes para poder andar por la calle sin que nadie me monte un espectáculo. Debe ser la moda el tema de la máscara y los guantes, porque hasta los Guardias Civiles la llevan.

– ZASCAAA… ¡Inaudito: el chino cerrado!, y un cartel en el que ponía: “Si estás leyendo esto, seguramente eres Gilipollas, vete a tu casa.”

De repente lo comprendí todo: Es una broma de cámara oculta.

– Me he puesto delante de la cámara de seguridad del Banco de Sabadell y le he hecho un calvo. Una señora que paseaba con su perro me ha dicho desde la otra acera de la calle:

– Desde luego, que con la que está cayendo y enseñando el culo. ¿No te da vergüenza, Gilipollas?”.

Esto es demasiado. Me voy para casa. Enciendo la tele y sale en las noticias el momento en el que el policía me estaba dando de ostias en la calle.

El titular:

“Gilipollas denunciado por agentes de la autoridad al no llevar papeles ni mascarilla”.

¡Cágate lorito!. ¡Si resulta que hasta el Piqueras sabe mi nombre!.

– Yo os pido un favor, ya que he perdido la memoria. Si alguien me conoce y sabe quien soy, que me lo diga, para ver si recupero mis recuerdos.

– Y no hace falta que me digáis que soy Gilipollas porque eso, a estas alturas, es lo único que sé a ciencia cierta…

– Gracias.

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