El alcalde de Orense, denunciado a la Fiscalía por sus propios concejales

El alcalde de Orense, denunciado a la Fiscalía por sus propios concejales
octubre 14 10:49 2020

En la ciudad de Orense todo es posible. Incluso que los concejales del partido del alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, lleven a este ante la Fiscalía por presuntas irregularidades en el manejo de los fondos de Democracia Orensana. Cinco de los siete ediles de este grupo independiente remitieron este viernes al Ministerio Público un escrito en el que instan a que se investiguen distintas informaciones publicadas por medios locales que se referirían al uso irregular por parte de Jácome de los fondos del partido. Este grupo de críticos, muchos de los cuales llevan años junto a Jácome, aseguran que no tuvieron conocimiento de esas supuestas irregularidades hasta que las publicó la prensa, con la que el regidor mantiene una pelea pública desde que asumió el cargo.

En concreto, según informa Efe, acusan al regidor de realizar una gestión «de forma personal y exclusiva» pero también «totalmente opaca, decidiendo de forma unilateral en qué gastar esos recursos, y negándose a rendir cuentas, así como a publicar las mismas en los correspondientes portales públicos de transparencia».

El movimiento de los críticos, encabezados por el hasta ahora número dos de DO, Miguel Caride, se vino fraguando a fuego lento durante la semana. «A nadie se le escapa que detrás de ciertos movimientos, se esconden los intereses económicos espurios que siempre han gobernado esta ciudad», llegó a publicar el regidor en Twitter el miércoles. Cuando los rumores hablaban de presiones al alcalde para que dimitiera y Caride ocupara su lugar, Jácome reunió el jueves a sus concejales en un hotel de la ciudad y, aparentemente, zanjó la crisis interna. Un espejismo. En la mañana de este viernes se desayunaba con la denuncia. Por la tarde los críticos le amargaban el café y le exigían su dimisión como alcalde «por el bien de la ciudad», imputándole unas formas «personalistas, con mando autoritario y dictatorial». «Bajo estos parámetros es absolutamente imposible trabajar con el alcalde de Orense», manifestaron en su texto.

Por si fuera poco, en mitad de esta guerra civil en DO, presentó su dimisión como edil de cultura Mario González, que ha convocado a los medios este próximo lunes para explicar su decisión. Jácome manifestó su «respeto y consideración» por el anuncio de su ya exconcejal, «absolutamente coherente y respetable».

El deterioro de la relación de Jácome con sus cinco ediles díscolos «se remonta a meses atrás», explica a ABC Miguel Caride, que reconoce que creían en el «proyecto fabuloso» del alcalde cuando concurrieron junto a él a las elecciones municipales, pero que «su forma de actuar ha ido cambiando» desde entonces, hasta generar una atmósfera irrespirable. «El detonante fueron las irregularidades» reveladas por la prensa local, pero «para ser concejal de gobierno en estas condiciones, prefiero no serlo». «Jácome debe hacer una reflexión de por qué se ha llegado a esto», una situación sin solución. «Es más fácil que Messi siga en el Barcelona a que esto reconduzca».

El escenario que dibuja el que hasta ahora era uno de los hombres de confianza de Jácome es oscuro. «Somos gente que nos gusta trabajar en seriedad, sin tener que dar explicaciones de lo que hace un alcalde por cosas que no compartimos y de las que nos enteramos por las redes sociales», asevera, «está enfrentado a todo el mundo, a funcionarios, policía local, sindicatos, medios de comunicación». La campaña del regidor contra La Región, la principal cabecera local, llega hasta el punto de encuestar en las redes sociales si responden o no a sus informaciones. «Que cada periódico se las apañe con sus lectores», dijo tras la reunión supuestamente pacificadora del jueves, evitando responder a los periodistas.

ABC intentó conocer la versión de Jácome pero este se remitió a una nota publicada en sus redes sociales, en la que expresaba su «incredulidad» ante la sucesión de hechos. «Soy consciente de la legalidad de todos mis actos», y si «algún concejal no confía en su alcalde hasta el punto de instar a Fiscalía, lo normal es que presente su dimisión y abandone el Concello». «Quiero transmitir un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos de Orense y mi compromiso intacto de seguir luchando por la ciudad», finalizaba. Los críticos saben que su continuidad en el equipo de gobierno tiene los días contados. ¿Pero y el socio?

Jácome es alcalde gracias al voto favorable del PP. A cambio, DO facilitó la continuidad de Manuel Baltar en la Diputación de Orense. Uno y otro, antaño enemigos, aparcaron sus diferencias para suscribir un acuerdo que sigue vigente. De hecho, ni Jácome ni sus críticos tienen una mala palabra para los siete ediles populares que forman parte del ejecutivo local —entre ellos el exalcalde y senador Jesús Vázquez, al que Jácome hizo la vida imposible en la anterior legislatura—, y que asisten como espectadores al canibalismo interno de DO.

¿Qué hacer? La situación de Orense no tiene una salida fácil porque la aritmética (y la ley antitransfuguismo) impide que haya otras mayorías. Caride y sus afines no pueden apoyar una moción de censura contra Jácome; el PSOE no suma con Cs y el BNG (9+2+2) y tampoco se plantea entregarle la alcaldía a ningún otro partido a cambio de que caiga Jácome. «De ningún modo», sostiene el portavoz socialista Rafael Villarino, «a nosotros se nos ha privado de una alcaldía que ganamos como fuerza más votada». Tras las elecciones, el PP propuso al PSOE a nivel gallego que cada uno gobernase allí donde fue más votado y no obtuvo la absoluta (La Coruña, Lugo y Ferrol para los populares, Orense y Santiago para los socialistas), pero Gonzalo Caballero declinó cualquier posible entendimiento.

Villarino, que este viernes llamó a un «frente común» para un nuevo ejecutivo liderado por él —pero para el que no tiene apoyos suficientes— carga todas las culpas sobre el PP gallego y da a entender que todo se trata de una maniobra teledirigida por Manuel Baltar, aunque no se vislumbre a primera vista la ganancia que la operación tendría para el barón popular. En su opinión, los críticos «dan un paso equivocado porque no pueden plantearle a Jácome una moción de censura». «O son unos ignorantes o son unas personas temerarias», apostilla. Desde Ciudadanos, el edil Pepe Araújo estima que «todo va a funcionar de forma diferente a lo que se espera», porque en Orense «las cosas no van en un orden establecido». «Si el PP le retira el apoyo a Jácome, pueden pasar cosas», añade.

Por su parte, los populares tienen sobre la mesa seguir sosteniendo a un alcalde al que se le rebela el 80% de su grupo municipal o intermediar para una salida negociada entre Jácome y sus críticos que a día de hoy se ignora. Nadie cree que el regidor acepte marcharse por su propia voluntad. Si Jácome renunciara, se abriría un escenario completamente nuevo, ya que el PP podría hacer valer su condición de segunda fuerza frente a DO, con la que empató en concejales (7) pero a la que superó en votos. En ese caso, Jesús Vázquez podría optar a recuperar el bastón de gobierno, esta vez con una coalición sólida y no la estéril e insuficiente mayoría del pasado mandato. Todo son cábalas en la tercera ciudad de Galicia, con un presupuesto anual de más de cien millones de euros, condicionadas por la compleja personalidad del actual alcalde.

El sector de Caride pide «ver cómo evolucionan los acontecimientos» y no descartan ser ellos los que se acaben yendo. «Si no podemos estar ahí, nos apartaremos», asegura, y abren la puerta a que los ediles que los reemplacen sean capaces de reconstruir el gobierno de Orense, hoy por hoy, un polvorín.

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