El coronavirus vuelve a las residencias pero esta vez con menor mortalidad que antes

El coronavirus vuelve a las residencias pero esta vez con menor mortalidad que antes
noviembre 05 14:18 2020

En los últimos días hemos visto como progresivamente van aumentando los casos positivos de COVID-19 en las residencias de mayores. Esto preocupa y mucho a los propietarios de residencias y a la administración. Aunque aseguran que ahora están más preparados, hay menor mortalidad y los protocolos están funcionando, avisan de que no se puede bajar la guardia y piden un plan nacional de contingencia y ayudas para que el virus no se vuelva a ir de las manos. 

Gustavo García Herrero, experto en tema residencial, y exdirector de una residencia asegura que es cierto que las residencias están más preparadas pero el sistema sanitario también. “Antes no lo estábamos y nadie lo estaba”. Había gente, cuenta, que tenía fiebre e iba a trabajar con su mejor voluntad y ese era un factor de trasmisión tremendo. Eso se unió con el desbordamiento del sistema sanitario. No había capacidad para atender a los mayores porque el virus estaba muy extendido.

“En estos momento la inmensa mayoría de las residencias tienen protocolos efectivos de contención para minimizar el riesgo, pero nunca se puede evitar la entrada del virus. Lo que está funcionando sin ninguna duda es la detección precoz”, asegura este experto que añade que si ahora un trabajador tiene síntomas lo comunica inmediatamente y se activan los protocolos con las personas de riesgo. Así se consigue frenar el virus. 

En Aragón, por ejemplo, la segunda ola comenzó en junio, y hasta que empezó a entrar en las residencias pasaron tres semanas. “Ahora tenemos material, mascarillas, higiene y EPIS, incluso para soportar dos pandemias más. Eso es muy tranquilizador”, asegura García Herrero.

“Se ha mejorado considerablemente la coordinación con el sistema sanitario. Parece que por fin se ha entendido que los mayores no son ciudadanos de segunda y que hay que cuidarles. Se ha abandonado el discurso de culpabilizarse unos a otros. Por supuesto ayuda la menor mortalidad, no se si se debe a la menor incidencia del virus o a que el virus es menos letal”, explica García Herrero.

También asegura que estamos mejor porque cada residencia se ha puesto las pilas, aunque se queja de la falta de ayudas. En esto coincide José Manuel Ramírez Navarro, Presidente de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales. “No creo que estemos mejor, estamos exactamente igual. Puedes ser que el virus sea menos letal o que haya menos fallecidos y eso es lo que nos está salvando. Porque no hay un plan de contingencia por parte del Gobierno, no hay ayudas, no hay dinero, no hay medidas publicadas en el BOE y aquí cada uno está haciendo lo que puede”, asevera Ramírez.  

El virus afecta a gente más joven, los casos son menos graves y hay sitio en los hospitales para tratar a los mayores. Además los trabajadores están más preparados y se están defendiendo pero esto es insostenible”, asegura el presidente de los gerentes de Servicios Sociales. La próxima reunión de la junta territorial de servicios sociales y dependencia esta prevista para octubre. “¿Cree usted que está la situación como para esperar a octubre para tomar medidas?”.

“Ha habido dinero para educación, para sanidad, para ocio, para ERTES, para todo, pero no para las residencias que son las que peor han estado y que tienen a los pacientes más vulnerables. Pedimos un plan de contingencia que obligue a las residencias a hacer determinados procesos y pagarlos. No sirve con decir que todos los trabajadores tienen que hacerse una PCR, hay residencias de mayores que no pueden pagarlo. Hay 14.999 dependientes menos, que vivían en residencias, que a principios de año. Esas camas se han quedado vacías. Hay 100.000 dependientes severos en lista de espera y no se hace nada. Esas camas vacías suponen una pérdida de unos 248 millones de euros”.

La mediana edad de fallecimiento ha pasado de 83 a 86 años

Este jueves, Fernando Simón, director del CCAES, aseguraba que la tasa de letalidad, sigue bajando (0,6%) y solo está por encima de Alemania (0,4%). Esto es, en opinión de Simón, signo de que se están detectando la mayoría de los casos, muchos leves y de que cada vez se hace mejor manejo clínico de la covid. La mediana de edad de fallecimiento ha subido con respecto a la primera ola: de 83 a 86 años. “Eso significa que nuestros mayores están bien protegidos, la mayoría de las personas que fallecen soy muy frágiles”, decía Simón. 

“El virus está aquí, y entra en las residencias”, dice Cinta Pascual, presidenta del Círculo Empresarial de Atención a Personas. “La diferencia está en cómo se reacciona. Hay comunidades que no tienen treinta o cuarenta infectados en una residencia como antes y hay comunidades que si los tienen. Toda España esta mejor preparada, pero hay comunidades que no tuvieron demasiado covid y que no han hecho todos los deberes que se tenían que hacer”.

“Los protocolos que se han puesto en marcha están funcionando, se ve en que el número de fallecidos es cada vez menor. Gracias a las medidas de seguridad que existen actualmente en la mayoría de centros –como los planes de contingencia ante contagios, los stock de equipos de protección y el acceso masivo a test– muchas de las residencias que declaran brotes suelen controlarlos a tiempo y logran que las infecciones afecten a pocas personas. Lo lógico es pensar que si los contagios aumentan en la sociedad, también lo harán en las residencias”, explica desde la patronal AERTE, su presidente, José María Toro.  

Aunque no se queda ahí. Denuncia retrasos en las pruebas PCR que deben realizarse los trabajadores de estos centros a la vuelta de las vacaciones y que acumulan muchos días de retraso: “Necesitamos que las administraciones no hagan las pruebas lo mas rápido posible en 72 horas como mucho. También pide que la administración atienda sus reivindicaciones para mejorar la seguridad de los ancianos”.  

No hay cifras oficiales

Más de 20.000 personas han fallecido en residencias con Covid-19 o síntomas similares seis meses después de la pandemia en las más de 5.455 residencias de ancianos españolas -ya sean públicas, concertadas o privadas, según los datos procedentes de las comunidades autónomas, ya que Sanidad no ha facilitado el número de fallecidos en estos centros.

Más de 400 personas habrían fallecido en residencias desde que finalizó el estado de alarma el 21 de junio. Esto supondría el 32% de los decesos por COVID en España para ese mismo periodo (1.270). Se trata de cifras más bajas que durante la primera ola, cuando más del 60% de las muertes por coronavirus correspondían a estos centros.

Según Josep de Martí, director de inforesidencias.com, estos datos no son del todo reales. Asegura que los más veraces están en la Internacional Long TermCarePolicy Network (red internacional de política de atención a largo plazo), una organización dependiente del London School of Economics que lleva tiempo recogiendo datos y generando documentación sobre cómo la pandemia está afectando a los geriátricos en diferentes países. 

“Teniendo en cuenta estas limitaciones y utilizando los últimos datos proporcionados por los gobiernos regionales, un total de 19.553 personas han fallecido en residencias (23 de junio). Este número incluye tanto las muertes de personas que han sido diagnosticadas con Covid-19 y las muertes de aquellos con síntomas de la enfermedad pero que no han sido diagnosticados. Estas muertes representan un 68,1% de todas las muertes confirmadas por Covid-19 en España.

Sin embargo, si no se tienen en cuenta las muertes de personas sin una prueba positiva, el número de las muertes en residencias se reducirían a 9.679, un 34,1% de las muertes registradas oficialmente en España, explica de Martí.

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