El día a día de la residencia de Suances para pacientes con COVID-19: “El objetivo es protegerte”

El día a día de la residencia de Suances para pacientes con COVID-19: “El objetivo es protegerte”
octubre 21 18:49 2020

Cuando la Asociación Mensajeros de la Paz decidió abrir una nueva residencia de mayores en la localidad cántabra de Suances, no se imaginaba que este centro terminaría convirtiéndose en el lugar de confinamiento para pacientes con coronavirus.

Todo comenzó hace unos pocos meses bajo la iniciativa de la Consejería de Empleo y Políticas Sociales de Cantabria. Por aquel entonces la residencia de Suances no sólo no había abierto sus puertas, sino que todavía se encontraba amueblando el edificio. Aún así, la iniciativa cuajó rapidamente en la fundación Mensajeros de la Paz y el centro comenzó a recibir a sus primeros pacientes con coronavirus a mediados de agosto.

“Es un tema de responsabilidad social”, explica la directora del centro, Clara Diego. A su juicio, esta residencia es una forma de ayudar y de evitar que los centros de mayores que tanto sufrieron en la oleada de marzo “lo volvieran a pasar tan mal”.

Un centro con capacidad para casi 100 personas

El protocolo es muy sencillo: las residencias que tengan casos leves o asintomáticos de coronavirus avisan de su situación a la Consejería de Empleo y Políticas Sociales de Cantabria. Este departamento se pone a su vez en contacto con la residencia de Suances para comunicarles el número de casos que planean trasladarles y las carácterísticas de cada enfermo.

Actualmente ocho pacientes con Covid-19 residen en el interior de este lugar, con capacidad para 98 personas. Aunque todos ellos son asintomáticos o tienen síntomas leves, la comunicación con las familias de los residentes es muy importante para el centro. “El departamento médico habla de forma diaria con ellos para explicarles la evolución”, cuenta la directora.

Una máquina de ozono y un nebulizador virucida para hacer frente al virus

Para hacer frente al reto de atender día a día a pacientes con coronavirus la residencia se ha dividido en dos sectores, “zona limpia y zona sucia”. Cuenta además con un nebulizador virucida para que los auxiliares o cualquier otro trabajador que entre en la habitación de uno de los residentes puedan desinfectarse después. También tiene en su haber una máquina de ozono para desinfectar esas habitaciones cada vez que un paciente recibe el alta, lo que suele ser cada 12 o 14 días.

Los trabajadores de este centro de Mensajeros de la Paz cuentan también con el ya de sobra conocido material individual para atender a los enfermos: EPI, doble mascarilla (una FFP2 y otra quirúrgica) y doble guante. A todos ellos les realizan una vez a la semana un test rápido para ver que todo esté bien. “Si se protege bien, sigue todas las medidas de seguridad y todo el protocolo, una persona no tiene por qué infectarte”, explica la directora.

Aunque el día a día de esta residencia pueda parecer difícil, Clara Diego ve como algo positivo la manera en la que ha cambiado su forma de ver al coronavirus. “Al final tú ya sabes que el virus está ahí y lo que tienes que hacer es protegerte. En otras circunstancias no lo sabes, vives con la incertidumbre, con el miedo de proteger a los residentes que no se han contagiado”.

Aquí es diferente porque ya sabes que todo el mundo está enfermo y lo que tienes que hacer es proteger, obviamente, a los trabajadores y protegerte a ti”, concluye. “Ese es el objetivo, protegerte”.

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