El envejecimiento y la turistización, principales amenazas del Casco de Toledo

El envejecimiento y la turistización, principales amenazas del Casco de Toledo
agosto 12 19:46 2020

Pasear por las calles y plazas del Casco histórico de Toledo ahora no tiene nada que ver con lo que era la ciudad unas décadas atrás. Tan sólo hay que echar un vistazo a las fotografías de esos años para darse cuenta de cómo ha cambiado el escenario. Lo que antes eran comercios de toda la vida, como tiendas de alimentación, ropa, ferreterías, droguerías y otra serie de negocios que daban servicio a los pobladores del barrio, ahora se han convertido en locales enfocados muchos de ellos al turismo, amo y señor de la actividad económica del centro de la capital toledana.

Todos esos comercios de toda la vida han ido desapareciendo paulatinamente, al mismo ritmo que lo hacía la población en el Casco, que ha pasado de tener casi 14.000 habitantes en 1986 a unos 10.000 en la actualidad. Esto es lo que se desprende del artículo «¿Despoblación del centro histórico de Toledo? Retos para una política local en ciudades patrimonio de la humanidad», impulsado por la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas en 2019 y que ha sido recientemente seleccionado por «Cities», una de las revistas internacionales de mayor impacto en política y planificación urbana.

El estudio es obra de Beatriz Larraz Iribas, profesora de la Universidad de Castilla-La Mancha, y de Enrique García Gómez, director del Centro Cultural San Clemente, que apuntan como principales amenazas del Casco histórico de Toledo el envejecimiento poblacional, la turistización y la gentrificación, fenómenos que están haciendo subir el precio de la vivienda y que están desplazando a la población y a otras actividades económicas que deberían dar un mayor servicio a los vecinos, que en su mayoría son gente mayor.

Una situación que se ha visto agravada con la pandemia del coronavirus, cuando se ha demostrado las limitaciones que tiene el Casco por la dependencia casi total del turismo. «Ya era deprimente la situación de por sí, pero salir a las calles sin gente por el centro de la ciudad y ver casi todos los locales cerrados durante meses, a excepción de las farmacias y las tiendas de alimentación, debe hacernos reflexionar del modelo de barrio que queremos», señala a ABC Enrique García Gómez.

Así, a juicio de Beatriz Larraz Iribas, «aunque no se puede hablar de desploblamiento del Casco de Toledo, las cifras demográficas son alarmantes y nos hacen estar alertas para revertir esta situación, ya que la pirámide poblacional refleja un envejecimiento de la población, que no está siendo repuesta por la llegada de gente joven. Ello está haciendo que muchos edificios y solares se estén quedando vacíos y en ruinas, y que los únicos posibles compradores de esos espacios sean personas o empresas con un elevado poder adquisitivo, que en su mayoría destinan a uso turístico, con lo que se acaba con la vida de la ciudad».

«Al igual que sucede en ciudades como Barcelona, Venecia o Florencia, Toledo corre el riesgo de ser superado por su propio éxito turístico y patrimonial, por lo que la percepción del centro histórico puede acabar como una ciudad museo más que como una ciudad viva», afirma Enrique. Es por ello que los habitantes de este barrio demandan cada vez más servicios para poder ir a vivir o abrir negocios y una tecnología acorde a los tiempos, como lo es la fibra óptica, que se está empezando a instalar ahora. Esta carencia ha hecho que muchos emprendedores hayan decidido no instalarse en este barrio y se hayan marchado.

En este sentido, la principal novedad del artículo es proponer un mayor nivel de participación ciudadana del que existe actualmente, con el fin de lograr una recuperación de la población con la colaboración entre asociaciones de ciudadanos, residentes y autoridades locales. Para ello, sería bueno que el Plan Especial del Casco Histórico, que se aprobó en 1997, vuelva a tener vigencia y ponga cada cosa en su sitio. Para ello, según opina Beatriz, «es esencial que la voz del ciudadano sea tenida en cuenta por la Administración, ya sea el Ayuntamiento de Toledo o la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que también tiene competencia en materia de turismo».

Los autores del estudio piden a estas administraciones una serie de tareas a cumplir: un mayor control sobre los apartamentos turísticos, debido a la presión que realizan sobre el alquiler o venta de viviendas para residentes permanentes. Pero, además, la promoción del comercio local de productos básicos, la mejora y ampliación de los parques infantiles, un incremento de la calidad de las telecomunicaciones o la mejora del entorno inmediato de la ciudad histórica, especialmente del río Tajo.

Unas propuestas que ya tiene encima de la mesa el Ayuntamiento de Toledo y, entre otros, el concejal de Promoción Económica, Innovación, Empleo, Turismo y Artesanía, Francisco Rueda, que se muestra de acuerdo con los autores del estudio en que que hay que dar voz a los vecinos del Casco, como hemos venido haciendo ya, para elaborar un documento de base para decidir el futuro de la ciudad.

De hecho, indica Rueda, «la pandemia del coronavirus es una oportunidad para recomponer el encuentro y la convivencia entre turismo y vecindad y para reactivar la economía y la cultura en Toledo. Todo ello acompañado por la apuesta del comercio de proximidad, para lo cual estamos trabajando en la creación una aplicación móvil con el listado de este tipo de negocios de cara al turista».

Sin embargo, por lo que se refiere al turismo, Rueda cree que los autores del artículo «sobrevaloran sus efectos en la ciudad, comparándolo con los casos de Venecia, Florencia o Barcelona. Pero las consecuencias de esta actividad turística no son tan determinantes en los problemas de la población en el Casco de Toledo. Es cierto que han subido los precios de la vivienda, se lo ha puesto difícil a muchos interesados en venir a vivir o emprender al barrio, pero es verdad que han aumentado las pernoctaciones, con lo cual hace más sostenible el turismo y está generando beneficios en los negocios de la zona, tanto de alimentación como de otros sectores», afirma.

En cualquier caso, sin dejar de ser realistas y asumiendo las preocupantes cifras demográficas, la turistización y la gentrificación, los autores del estudio del Casco histórico de Toledo son optimistas porque creen que «aún estamos a tiempo de frenar esta tendencia». Ojalá el coronavirus traiga algo bueno para la ciudad, como puede ser una mejor convivencia entre turismo y vecindad.

  Categorias:
ver más artículos

Sobre el autor del artículo

el llanero solitario
el llanero solitario

Ver más artículos
Escribir un Comentario

0 Comentarios

¡Sin comentarios aún!

puedes ser el que iniciar una conversación.

Añadir un comentario