El Gobierno sortea en el Congreso el veto de PP y Vox a la ley de eutanasia

El Gobierno sortea en el Congreso el veto de PP y Vox a la ley de eutanasia
noviembre 20 10:50 2020

En medio de una pandemia que se ha cobrado la vida de casi 30.000 personas -según las cifras oficiales-, el Gobierno consiguió este jueves salvar su polémica proposición de Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia. Este nuevo derecho a morir, que fue tomado en consideración por la Cámara Baja el pasado mes de febrero, logró este jueves sortear sendas enmiendas a la totalidad presentadas por PP y Vox. Ninguno de los dos textos alternativos que proponían mejorar la regulación de los cuidados paliativos obtuvieron el apoyo necesario de la Cámara para tumbar la ley socialista, que seguirá ahora su tramitación parlamentaria.

Durante la defensa de estas enmiendas, la diputada de Vox, María Ruiz Solás, acusó al PSOE de apostar «una vez más por la muerte en lugar de defender la vida». «Es lo que han hecho siempre. Lo han hecho con la ley del aborto y con los mayores en las residencias en los momentos más duros de la pandemia en los que se ha preferido sedarlos con morfina en lugar de llevarlos a una UCI para intentar salvar sus vidas», aseveró la diputada.

Con frases claras y contundentes, la diputada de Vox también echó en cara al PSOE de actuar con «arrogancia», al pretender «convertir en una prestación sanitaria lo que no es otra cosa que matar a una persona». «Como si matarla por tener su consentimiento no siguiera siendo matarla», aseveró Ruiz. La parlamentaria urgió al Gobierno de Sánchez «parar esta locura», que dejará recaer en los médicos «la decisión de que los pacientes vivan o mueran» convirtiéndolos en «verdugos».

Tanto los populares como el partido de Santiago Abascal habían presentado sendos textos que proponían unificar los cuidados paliativos en todo el territorio español, garantizar una formación específica a los sanitarios que se dedican a esta área, y permisos laborales regulados para los familiares que cuidan a estos enfermos, entre otras cuestiones.

Para el diputado popular José Ignacio Echániz la ley de eutanasia es una iniciativa «irresponsable y obscena» en un país en el que apenas existen 0,6 unidades de cuidados paliativos por cada 100.000 habitantes, cuatro veces menos que Reino Unido o la mitad que Polonia. «Lo que de verdad es necesario es legislar sobre el derecho a fallecer dignamente con unos cuidados paliativos adecuados», afirmó Echániz, quien dejó claro que «si la legislación no protege a los enfermos y a los más débiles, la sociedad española no va a merecer la pena».

El diputado del grupo parlamentario popular también echó en cara al Gobierno que haya tramitado la legalización del suicidio asistido por «la vía exprés» a través de una proposición de ley en lugar de una ley orgánica, lo que permite que no sea obligatorio contar con la opinión del Consejo de Estado o el Comité de Ética. «Ustedes han hurtado todos los informes de los expertos que podrían haber ayudado a echar luz sobre un tema tan delicado», aseveró.

Ambas propuestas fueron rechazadas de plano por la diputada socialista María Luisa Carcedo, quien acusó a ambos grupos parlamentario de «poner trabas» a la regulación de la eutanasia. Según explicó, la presentación por parte de ambas formaciones políticas de normas para regular los cuidados paliativos es una estrategia para «tegiversar el debate», ya que los cuidados paliativos forman parte del Sistema Nacional de Salud desde el año 2006.

«¿Porqué le cuesta tanto a la derecha aceptar los nuevos derechos? ¿Porqué les cuesta tanto empatizar con las creencias y la moral de otras personas, así como el concepto sobre la vida y la muerte que pueda tener cada uno?», se preguntó Carcedo visiblemente molesta por la celebración de un tercer debate sobre la eutanasia en la Cámara Baja desde que Sánchez está en La Moncloa. «Siento vergüenza de formar parte de este paripé en el que nos enredamos y nos enredamos cuando miles de personas están esperando esta ley», espetó.

La ley del PSOE, cuya tramitación seguirá adelante en el Congreso, contempla puntos muy polémicos como la de considerar los fallecimientos por eutanasia como «muerte natural» o la de permitir que se aplique el suicidio asistido a un paciente que pese a encontrarse en una situación incapacitante «haya dejado por escrito con anterioridad un documento de instrucciones previas».

Bajo el lema «Sí a los cuidados paliativos. No a la eutanasia», la asociación Derecho a Vivir entregó este jueves en el Congreso más de 50.000 firmas de ciudadanos para pedir a los diputados que voten a favor de los cuidados paliativos y con ello «intentar frenar el inicio del trámite parlamentario de una atenazante ley de eutanasia en un estado social desbordado y con un sistema sanitario al borde de colapsar por la pandemia de Covid-19».

«Urge una atención paliativa de alta calidad allí donde esté instaurada e implantarla donde no lo esté, por humanidad -para evitar el sufrimiento evitable-, por eficacia en los resultados, por el imprescindible freno a la eutanasia, por rendimiento económico y por oportunidad política», aseguró la portavoz de Derecho a Vivir, Rosana Ribera de Gracia.

Derecho a Vivir ha denunciado que todo apunta a que las motivaciones reales de las iniciativas parlamentarias para aprobar la eutanasia no son ni acabar con los padecimientos del paciente ni de las familias. «Ya llevamos muchos meses enfrentándonos a una enfermedad mortal, una pandemia mundial, que se ha llevado por delante a muchas personas vulnerables y la alternativa a los cuidados paliativos que proponen Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es una ley que ya se está cebando con ancianos, personas discapacitadas, enfermos crónicos, etc. en los países donde se aplica», aseveró Rosana Ribera de Gracia.

En este sentido, la portavoz de Derecho a Vivir insistió en que «matar es una solución equivocada e irreversible ante el sufrimiento». Frente a esta realidad, pidió que las leyes garanticen «los derechos de las personas al final de la vida». «Si el objetivo de los legisladores fuera garantizar un tránsito hacia la muerte libre de dolor (en el caso del enfermo) y de sufrimiento (por parte de la familia), promoverían -en lugar de eutanasia- protocolos de aplicación de los cuidados paliativos, inversión económica en formación del personal, investigación de nuevos medios y dotación del personal suficiente para su aplicación. Los cuidados paliativos apropiados, proporcionados y limitados por la buena práctica médica son la solución al dolor insoportable que causa sufrimiento al paciente y a la familia», recalcó.

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