El vuelo indignado de una científica: “Meter a más de 150 personas hacinadas en un avión es un disparate”

El vuelo indignado de una científica: “Meter a más de 150 personas hacinadas en un avión es un disparate”
julio 23 10:15 2020

El 1 de julio tenía que desplazarse desde A Coruña hasta Madrid por un motivo de trabajo ineludible. Y eligió el avión como medio de transporte. La química y divulgadora científica Deborah García Bello reconoce que no le hacía demasiada gracia tener que volar. “Iba con miedo”, comenta a NIUS. Al final, la experiencia fue mucho peor de lo que se imaginaba. “No había ningún tipo de control. Ahí entramos todos como si fuese un vuelo normal”, explica.

Una normalidad en plena pandemia que la científica ha denunciado a través de sus redes sociales. “Aforo casi al completo. Sin control de temperatura para acceder al avión. Pasajeros con mascarillas con válvula, caseras o pañuelos. ¡Estoy tan enfadada!”, publicaba un día después del desagradable viaje.

García Bello se quedó estupefacta cuando vio que en el control de acceso nadie reparaba en el tipo de mascarillas que llevaban algunos pasajeros. “Hubo gente que entró en el avión simplemente con un pañuelo enroscado en la cara. También personas que llevaban mascarillas con válvula, muy peligrosas porque protegen al que la lleva pero no a los demás. Allí dejaron pasar igualmente a todo el mundo”, comenta.

No solo se encontró con mascarillas de dudosa eficacia, sino también con algún pasajero que la llevaba mal colocada. “A una persona le tuve que indicar que se colocase bien la mascarilla porque además de habérsela puesto al revés, la llevaba con la nariz por fuera”, asegura. Ella se había comprado una mascarilla KN45 en la farmacia para protegerse a ella y también a los demás.

“Brazo con brazo” con otras personas

Dice que sí se respetaron las distancias de seguridad en el protocolo de acceso al avión. Pero una vez dentro, estas eran imposibles de mantener. En el pasillo y, también, sentados. “Yo iba en la fila del medio, iba brazo con brazo a derecha e izquierda, como todo el mundo en ese avión”, comenta. 

“Cinco centímetros de distancia” que distan mucho del metro y medio que recomiendan las autoridades sanitarias. ¿Cómo es posible que los teatros tengan que estar medio vacíos y en los aviones se permita pasar de todo? Esto es una pandemia. Meter a más de 150 personas hacinadas en un avión es un disparate sanitario”, denuncia esta científica. “En la calle puedes separarte y parece que no pasa nada. Pero, en un avión, encontrarte hacinado con un montón de gente… Fue un horror”, añade.

No hay una normativa que obligue a las aerolíneas a reducir el aforo

Lo mismo que ocurre con los aviones pasa con otros medios de transporte, como los trenes o el metro. No es necesario establecer espacios vacíos entre los pasajeros como sí ocurre, por ejemplo, en los cines o en los teatros. Las aerolíneas no están obligadas a reducir el aforo. “No tienen ninguna limitación. Les dejan a ellos la capacidad de decidir lo que se considera un viaje seguro”, reconoce esta especialista.

García Bello reconoce estar preocupada con las actitudes que ve cada vez que sale a la calle. “Tengo la sensación de que mucha gente piensa que como se acabó el estado de alarma, se acabó el problema. Y no, la situación sigue siendo gravísima. No hay tratamiento ni vacuna para la Covid-19”, comenta.

Apela a la responsabilidad individual para atenuar unos rebrotes que, en su opinión, parecen inevitables. “El virus sigue ahí. Todos somos potenciales contagiadores y tenemos que actuar como tal. Hay que ser responsables y ponerse la mascarilla siempre. Aunque vayamos por un sitio en el que creamos que no te vas a cruzar con nadie, ¡póntela igual!”, concluye esta divulgadora.

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