Felipe Romero: «Mi trabajo se sitúa en los límites de la lógica fotográfica documental»

Felipe Romero: «Mi trabajo se sitúa en los límites de la lógica fotográfica documental»
noviembre 20 21:19 2020

Nombre completo: Felipe Romero Beltrán. Lugar y fecha de nacimiento: Bogotá (Colombia), 30 de septiembre de 1992. Residencia actual: Madrid. Formación: Grado en Fotografía por la Escuela Motivarte (Buenos Aires, Argentina) y Universidad Hebrea Bezalel (Jerusalén, Israel). Máster en fotografía documental por el centro universitario TAI- URJC. En la actualidad trabaja en su doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Ocupación actual: Fotógrafo.

Qué le interesa. Me interesa la imagen fotográfica. Mi trabajo se sitúa en los límites de la lógica fotográfica documental. Los proyectos que desarrollo plantean lecturas de orden histórico y social, abordando casos de estudio que indagan las posibles relaciones entre documento y violencia. Me seducen territorios que atraviesan o han atravesado procesos de conflicto y funcionan como dispositivos de reflexión visual. Tomo elementos cercanos a los campos de la política y la historia social, traducidos a proyectos de investigación centrados en la imagen fotográfica.

De dónde viene. En España he expuesto en el festival de fotografía PHotoEspaña (2019), en Tabacalera-Madrid, como parte de una residencia que se titula Cantera (2019). También en la sala de exposiciones de la Diputación de Lugo, como parte del premio Galicia de Fotografía Contemporánea, y, recientemente, en el festival de fotografía Getxophoto, en el País Vasco. Fuera de España he tenido la oportunidad de exponer en la feria de Bogotá ARTBO (2019), en Lumix Photofest de Hannover (2020) y en los Encontros da Imagem, en Braga (2019), entre otros.

Destaco dos proyectos. El proyecto Magdalena, una investigación fotográfica sobre los procesos de aparición y desaparición de cuerpos que han sido asesinados durante la guerra en Colombia y posteriormente ha sido arrojados al río Magdalena; y el proyecto Reducción, un trabajo que indaga en los procedimientos de reducción policial y violencia estructural en España.

Supo que se dedicaría al arte… Saber que me iba a dedicar a la práctica artística no me llegó de repente. Más que una epifanía o una experiencia puntual, la decisión ha sido un proceso de varios años. Para mí ha sido casi una imposición, es decir, una pulsión que está presente desde que tengo uso de consciencia. Dicho esto, también ha sido un proceso educativo, una decisión de cultivar una cierta sensibilidad en la imagen fotográfica.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el arte para «sobrevivir»? Pues trabajar dedicándome a la práctica artística y no vivir de ello. De hecho, aún no lo hago. Aprovecho mi oficio como fotógrafo para realizar encargos de orden documental y editorial para, como dices, «sobrevivir». Aunque sé perfectamente que un gran porcentaje –por no decir la mayoría– de los artistas jóvenes no viven de su trabajo como artistas, menciono esta «rareza» que parece hoy normalizada.

Su yo «virtual». Honestamente, no me muevo mucho en redes sociales. Utilizo Instagram como herramienta de difusión y mi página web como un formato de difusión más completo y pausado. Principalmente consumo medios de comunicación como periódicos y portales de difusión fotográfica. Dada mi condición de migrante, intento estar al tanto de medios informativos internacionales: es mi manera de estar en contacto y de alguna manera comunicado con mi país de origen. Es también interesante la mirada desde el otro lado hacia España. La información que consumes condiciona radicalmente la percepción que tienes sobre una realidad concreta.

Dónde está cuando no hace arte. Durante algunos años, impartí clases en la universidad y di talleres en España y Argentina. Actualmente me estoy dedicando más a la producción de obra y a proyectos de investigación. También realizo proyectos en colaboración con otros fotógrafos para proyectos puntuales.

Le gustará si conoce a… Mis referentes han estado repartidos entre los fotógrafos vinculados a la fotografía directa y los artistas contemporáneos desvinculados completamente de la práctica fotográfica. Sin embargo, últimamente, he estado muy interesado en el cine documental como espacio de expansión de la imagen.

No terminaría de mencionar colegas de generación que creo destacables. Siempre se me pasará alguno. Pero ahora mismo se me vienen a la cabeza Lua Ribeira, Max Pinckers, Simon Lehner, o, del ámbito más local, Jon Gorospe, Pedro Barbachano, Marius Scarlat

Qué se trae ahora entre manos. Justamente ahora estoy trabajando en tres asuntos. El primero es un proyecto con menores extranjeros no acompañados, titulado Mundo Magallanes/Elcano, en Sevilla, en colaboración con el Teatro TNT, su director Ricardo Iniesta, Juana Casado, directora artística del proyecto Mundo Magallanes/Elcano, y Aitana Domínguez y Paula Recio como coordinadoras. El segundo es un trabajo con el fotógrafo Marius Scarlat sobre el Camino de Santiago y su tensión cultural con el territorio, gracias al EAN-Encontro de artistas novos dirigido por Rafael Doctor, y La Cidade da Cultura, cuya dirección yacción cultural recae en María Pereira. El tercero es un proyecto sobre el Río Bravo, en México, como continuación del proyecto Magdalena, sobre las relaciones de la cultura y la violencia en los ríos de Latinoamérica.

Proyecto favorito hasta el momento. Es muy difícil decantarse por un proyecto, ya que cada uno responde a una inquietud sin la cual no habría podido hacer el siguiente. Sin embargo, para mencionar uno de ellos, creo que sería el proyecto Magdalena, en Colombia. Es el más personal que he desarrollado, trabajando con espacios biográficos y a la vez espacios altamente atravesados por la violencia, lo que hace de su discurso un taller intensivo de educación artística y de pensamiento critico sobre la imagen.

¿Por qué tenemos que confiar en él? La fotografía es lo único que me queda. Además, es lo único que sé hacer. No sé si aporto o no al ámbito artístico, pero seguiré dedicándome devotamente a la imagen. Si hablamos de confiar, creo que es más que necesario no solo para mí, sino para toda la industria cultural: la situación en los ámbitos artísticos nunca ha sido fácil y mucho menos ahora.

¿Dónde se ve de aquí a un año? Honestamente, no me he parado a pensarlo. Son tiempos bastante revueltos, así que no tengo una proyección estable. Seguro que estaré trabajando en mi obra. Espero empezar a vincularme más a los canales artísticos, que en ocasiones están desconectados de la práctica fotográfica. Pero, sobre todo, creo que es un momento donde estoy empezando a responder a algunas inquietudes que he tenido durante muchos años, y, en ese sentido, percibo mi práctica mucho menos ansiosa que hace un tiempo.

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? A Marius Scarlat.

Defínase en un trazo. Una fotografía. Del cuaderno de notas donde escribí algunos pensamientos e inquietudes sobre esta entrevista.

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