Harden y los Rockets recuperan el brillo y el control de la serie

Harden y los Rockets recuperan el brillo y el control de la serie
noviembre 05 13:19 2020

Los dos primeros encuentros de esta serie fueron dos píldoras difíciles de tragar. Los Rockets, de juego ya de por sí poco vistoso pero enormemente rentable si nos atenemos a los números de los que farda Daryl Morey, dominaban con claridad. Los Thunder tuvieron que encontrar a un antídoto para Harden, Luguentz Dort, y recuperar al Chris Paul más decisivo para igualar la eliminatoria y poner al ex-equipo de éste en un brete. Pero la partida cambia.

El pequeño parón de estos días ha hecho reflexionar a muchos y ha ayudado a que vuelva el rodillo texano. Sin cambiar mucho ni la rotación ni la forma de atacar pero sí con más frescura, de piernas y de cabeza, y acierto cuando el desnivel se tenía que hacer más patente. Con ello regresan los Rockets dominadores, los que con el 3-2 se ponen a tiro de las semifinales de conferencia. 

Ese emparejamiento entre Harden y Dort fue lo que cambió de primeras, en el completo de los dos cuartos iniciales. La defensa del joven sobre el ya MVP de la NBA era ineficaz y Harden empezaba a dejar muchos puntos en el zurrón de su equipo. Tantos como 20. Ahí los Rockets estaban aguantando gracias a él porque Russell Westbrook, la gran novedad de esta cita, había anotado cuatro puntos en los primeros minutos y su contribución sería poco más que ésa al no tener ni ritmo ni confianza tras los partidos que ha tenido que ver desde la banqueta. Gordon ayudaba algo, pero era Harden el que sostenía. Y Dort, su defensor, ni veía la forma de frenarle ni veía aro cuando se la dejaban en ataque: acabó con un deshonroso 0/9 en triples para 3/16 en el total de tiros de campo. 

Oklahoma se puso a la altura de Houston. Al descanso la igualdad se palpaba, pero a la salida de los vestuarios los de D’Antoni dieron un estirón con ataques rápidos y más manos en defensa al que los Thunder no pudieron responder. 4-5 minutos de vértigo y algo que terminó por echar por tierra sus aspiraciones. Un golpe de Dennis Schöder en las partes nobles de P.J. Tucker, que se lo tomó muy mal y le dio un cabezazo, terminó con ambos expulsados. La penalización de la acción fue mayor para los de OKC, que tenían al base alemán como máximo anotador (19 puntos). Ahí acabó todo. La diferencia se disparó, con Gordon y Covington matando el partido, y el 37-18 del tercer periodo dejó expedito el cuarto para acabar en un 114-80 que coloca a los Rockets a la puerta de la próxima ronda.

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