Historias del Holiday INN, el hotel de Madrid reconvertido en centro de acogida para los excluidos de la covid-19

Historias del Holiday INN, el hotel de Madrid reconvertido en centro de acogida para los excluidos de la covid-19
noviembre 09 21:48 2020

Es la primera vez que Paul se aloja con su familia en un hotel de cuatro estrellas. Pero que nadie se engañe porque en el Holiday Inn de Las Tablas, en Madrid, nada es lo que parece.

Por fuera, pocos dirían que el alojamiento está cerrado al público. Hay toallas colgadas en las ventanas  y ropa sobre el alféizar. Solo el guardia de seguridad de la puerta y dos pequeños carteles de Cruz Roja y de Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid indican que el hotel es ahora, en realidad, un centro de asistencia sociosanitaria. El único de toda la región madrileña para personas con covid-19 sin recursos

Es el caso de Paul, de 38 años,  su mujer Yulianis, de 32,  y su hijo Samuel de casi tres años.  Hace meses que decidieron volver a su Colombia natal porque “nos han pasado tal cantidad de cosas que hemos sido incapaces de ver la otra cara de la moneda”, cuenta este exmilitar a NIUS.

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Con el coronavirus llegó el paro y la pérdida de su casa

Llegaron a España hace más de 10 meses con la idea de conseguir papeles por arraigo social. Ella cuidaba del pequeño, mientras él trabajaba en bares y haciendo labores de jardinería. “Además de exmilitar soy enfermero, tengo una profesión y no me importa hacer lo que tenga que hacer para poder trabajar y subsistir”. Pero en estas llegó el coronavirus y con él, el paro. Un desempleo que para los que tienen que trabajar en negro no sabe de ERTES ni de prestaciones.

A Paul y su familia no tardaron de echarles de la casa donde se alojaban “por múltiples circunstancias”. Afortunadamente, no se quedaron en la calle. Una familia conocida les acogió durante unas semanas hasta que ya se pusieron en contacto con el Samur Social y les alojaron en una pensión. Fue allí donde se contagiaron, asegura.

 Pensiones y albergues municipales como lugar de contagio

“Estábamos como unas 30 personas y cerca de 10 dimos positivo en las pruebas PCR. Así que, después de pasar por un centro de Alonso Martínez, al no presentar síntomas, nos han traído a este hotel. En principio, vamos a estar una semana y después ya nos dirán los del Samur Social. Las fronteras están cerradas así que tampoco es fácil volver a Colombia”. “De eso estaba hablando justo ahora con mi madre por teléfono, no sabemos si hacer todo lo posible por regresar a Bogotá, donde está ella, o volver a intentarlo una última vez en España a ver si hay más suerte“.

Se escucha por detrás al pequeño Samuel. Con 32 meses no para quieto y sus padres se las tienen que ingeniar para que, en los momentos de una exaltación propia de su edad, no moleste al resto de huéspedes.

“Le ponemos sus caricaturas en la tele, jugamos con él, pero no es fácil estar encerrado en la habitación todo el día con un niño pequeño. No salimos ni para comer. Hoy solo hemos podido tomar el aire en las instalaciones exteriores del hotel diez minutos. Ha estado chévere porque hemos visto a una madre con sus dos niños que conocíamos de la pensión y hemos estado hablando un ratito con ella, con mascarilla y distancia, por supuesto”.

Un hotel de cuatro estrellas para pasar la cuarentena

Paul y su familia ocupan una de las 120 habitaciones del Holiday Inn. Un hotel que durante la primera ola de coronavirus ya dio cobijo a personas sin hogar o a familias en exclusión residencial que necesitaban un lugar donde pasar la cuarentena al estar enfermas de coronavirus. Ahora, ante el notable aumento de casos en Madrid, el alojamiento ha reabierto sus puertas como centro asistencial sociosanitario. Lo hizo el pasado miércoles y ya está a la mitad de ocupación.

Los brotes en albergues como el de Villa de Vallecas o San Isidro, con más de 30 personas contagiadas, hacen muy difícil aislar a los enfermos. Los que no tienen síntomas o los tienen muy leves, vienen a este centro de la localidad madrileña de las Tablas, a las mismas habitaciones que en situación normal son ocupadas por ejecutivos que asisten a las grandes empresas de la zona o incluso por invitados de los programas de la tele de la vecina Mediaset. Una habitación doble desde 80 euros la noche.

Un servicio de 440.000 euros al mes para “no dejar a nadie atrás”

En esta ocasión, el gasto depende por entero de la Consejería de Políticas Sociales que, en caso de que el hotel esté lleno, tendrá que abonar 440.000 euros al mes. El objetivo es no dejar a nadie atrás porque, por desgracia, esta crisis se está cebando con la población más vulnerable, reza el comunicado de la Consejería de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid. 

Margarita está en el turno de tarde en recepción del hotel. Es ella quien coge el teléfono a NIUS y le explica que está feliz de poder ayudar a la gente “dada la situación que estamos viviendo”. ¿Miedo? “Para nada”, asegura. “Ya lo hicimos la otra vez, en lo más duro de la pandemia, y no pasó nada; está claro que lo peor está fuera cuando coincides sin saberlo con gente asintomática”. 

En realidad,  Margarita y los otros trabajadores del Holiday INN no tienen contacto directo con los enfermos, que están en una zona aislada. Es el personal de Cruz Roja los que se encargan de hacer un seguimiento del estado de salud de las personas alojadas, de prestarles  atención social y, también, de acompañarles. Una labor fundamental, ya que la mayoría de las personas están solas y aisladas sin poder salir. Una soledad que pesa y mucho aunque sea su primera vez en un hotel de cuatro estrellas.

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