Juez decano de Algeciras: “Los narcos van en Ferrari, nosotros en un Dos Caballos”

Juez decano de Algeciras: “Los narcos van en Ferrari, nosotros en un Dos Caballos”
noviembre 21 05:18 2020

Son numerosas las actuaciones policiales de los últimos meses contra el narcotráfico en el Campo de Gibraltar. Hemos visto caer a importantes clanes como el de Los Castañas o El Titi, hace unos días. Una actividad frenética de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que, sin embargo, choca con el colapso en los juzgados, como denuncia Alberto Ruiz, juez Decano de Algeciras.

En NIUS, hemos hablado con este magistrado que fue policía durante veinte años, antes de dedicarse a la magistratura y que insiste en la falta de medios para dar salida a todas las detenciones policiales y el riesgo que eso conlleva. 

Pregunta: Si los juzgados están colapsados, ¿de qué sirve el trabajo previo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado?

Respuesta: Llevamos muchos años sufriendo esta falta de medios en los juzgados del Campo de Gibraltar, pero se hecho aún más evidente desde que está en marcha el Plan Especial en la lucha contra el narcotráfico. Esto ha supuesto un resultado estupendo, a nivel policial, del que no nos quejamos, pero choca con la situación que viven los juzgados. Se crea un cuello de botella porque no están preparados para absorver ese enorme volumen de trabajo. Y si los juzgados no están a la altura, toda la labor previa no sirve para nada.

P: ¿Esa falta de medios amenaza con obstaculizar grande macrocausas abiertas como la de la Operación Dismantle contra el clan de Los Castañas?

Es una operación que se lleva gestando meses y que recae en el Juzgado de Instrucción 5 de Algeciras. Un juzgado que ni siquiera tiene cubierta su plantilla básica. Pedimos, y así se lo hemos trasladado a la consejería de Justicia de la Junta de Andalucía, no solo que se cubran las bajas si no que se refuerce.

El fin de semana en el que se desarrolló la operación, se hicieron jornadas maratonianas. A las cinco de la mañana, el juez estaba haciendo autos. Son más de un centenar de investigados, muchos recursos y muchas pruebas. Aquí las guardias son semanales, a diferencia de lo que ocurre en grandes ciudades en las que son de 24 horas, y la compensación económica, desde el funcionario al juez, es de 200 euros por toda la semana. Con ese plus, no se les puede exigir una dedicación exclusiva y que prácticamente vivan en el juzgado que es lo que están haciendo.

P: ¿Hay riesgo de que un narco quede en libertad por esta falta de recursos?

R: Que un narcotraficante se quede en la calle porque se agote un plazo de prisión preventiva, garantizo que no pasa. Hay mecanismos para evitarlo. Pero sí es cierto que una investigación conlleva muchas peticiones que hay que resolver con prontitud como intervenciones telefónicas, colocación de balizas en vehículos o entradas y registros. En este último supuesto, por ejemplo, es necesaria la figura de un letrado de la administración de justicia. A veces se planifican hasta cuarenta entradas y registros simultáneos, para evitar el preaviso, y ni siquiera hay cuarenta letrados en el termino municipal de Algeciras. Encima, a los que hay se les paga una miseria.

Los juzgados funcionan como hace dos siglos con un sistema de organización extraño y sin un método ágil que permita cubrir vacantes y bajas. Mientras los narcos van en Ferrari, nosotros vamos en un ‘Dos Caballos’. Si la gente viera como trabajamos en los juzgados, se darían cuenta de que es un milagro lo que hacemos.

P: ¿Entiende la frustración, a veces, de policías y guardias civiles?

He sido policía durante veinte años, antes de ser juez. He estado en la calle y los entiendo perfectamente. Se juegan el tipo, cobrando en un mes lo que los delincuentes cobran en una noche y se encuentran con que, al final, parece que su trabajo ha servido para nada.

Por otro lado, me consta que los compañeros de instrucción se desviven para que ese trabajo no quede en saco roto pero hay que entender que cuando un juez toma la decisión de privar de libertad a una persona de manera preventiva, tiene que cumplir unos requisitos muy exigentes. Se dice ‘el juez lo ha dejado en la calle’, pero no es cierto.

P: Las nuevas generaciones de narcos actúan con una violencia extrema

R: Las bandas de narcotráfico son organismos totalmente jerarquizados y, ahora, la consigna de los jefes de los clanes a los que hacen el transporte es que si la droga no llega al destino, no vuelven a trabajar. Eso es mucho dinero y hacen lo que sea para no perder el alijo. Si tienen que embestir a la guardia civil o a la policía, lo hacen. Si tienen que poner en peligro su vida o la de los demás circulando a más de cien km por hora en el caso urbano, lo hacen también.

Llevo varios años en el Campo de Gibraltar y la situación de este último año no se había visto nunca. Han importado la forma de actuar violenta y agresiva de los narcos sudamericanos y son un peligro ya no solo para las Fuerzas y Cuerpo de Seguridad del Estado, sino para el resto de ciudadanos.

P: Actúan con total impunidad como si les diera igual acabar en prisión porque saben que van a salir pronto

R: El código penal español es estricto. En comparación con países de nuestro entorno, la población reclusa en España es superior y la gran mayoría, en torno al 60 por ciento, son por delitos relacionados con la salud pública. Pero es cierto que hay determinadas figuras delictivas que deberían tener mayor pena.

El Código Penal tiene que adecuarse a la realidad y si se está viendo que las penas establecidas para estos delitos no tienen ese efecto disuasorio que deberían tener, habría que plantarse endurecerlas. Al menos, que sepan que si trafican van a estar unos años en prisión.

P: Los vemos alardear y presumir de su estilo de vida, sin tapujos. Ya no solo ganan dinero sino que sienten la necesidad de mostrarlo, ¿qué está pasando?

Es el síntoma de una sociedad enferma. No tiene ningún sentido que los narcotraficantes sean visto como héroes con millones de seguidores en Redes Sociales y que sean protagonistas de vídeos musicales, mientras que los policías que se juegan la vida en la calle sean denostados. Algo no va bien.

P: ¿Cree que esto puede tener solución a corto plazo?

R: Tengo una visión poco optimista. Creo que, ahora mismo, ni siquiera a medio plazo hay solución. El Messi, los Pantoja, Los Castañas, el Titi… Si cae un clan, aparece otro que ocupa su lugar. Es muy complicado luchar contra lo que hay en la calle.

Es una estructura jerárquica en la que se mueve mucho dinero. Un piloto de una narcolancha puede llegar a ganar cuatro o cinco mil euros en una sola noche y los que hacen de ‘punto’, los aguadores de toda la vida, se pueden sacar hasta mil euros. Lo hacen, incluso, mujeres embarazadas para no resultar sospechosas. Es difícil acabar con esto.

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