Kike Pérez, la única noticia positiva del Real Valladolid en la derrota en Sevilla

Kike Pérez, la única noticia positiva del Real Valladolid en la derrota en Sevilla
noviembre 18 06:18 2020

El VAR rompió el partido antes de tiempo. Jaime Latre se acercó a la televisión nada más pitar el inicio del encuentro para señalar el punto de penalti tras una mano de Plano. El Betis se puso por delante y el Real Valladolid no reaccionó. A los 10 minutos llegó el segundo y el partido se detuvo. 2-0 y se acabó. Ninguna ocasión más de peligro claro en todo el partido, que solo dejó para Sergio González una noticia positiva: Kike Pérez. El resto, negativo. Míchel y San Emeterio condenaron al equipo en la medular y el entrenador, cuando se quiso dar cuenta, ya era tarde. Al resultado y a la imagen del primer tiempo se le sumaron dos lesiones, la de Moyano, que sirvió para que Luis Pérez demostrara que tiene mucho que ofrecer, y la de Joaquín, uno de los pesos pesados.

Los primeros 45 minutos, un desastre del Pucela. Y eso que los goles fueron imparables. El primero de Fekir, nada más saltar a la campo y desde los once metros por una mano de Plano dentro del área. El segundo, un golazo de William Carvalho desde fuera del área. Dos jugadas aisladas y en las que poco pudo hacer la defensa y Roberto, que debutó con su nueva camiseta por la baja de Masip, aislado por el Covid. Al Real Valladolid le faltó fútbol un día más. Plano, San Emeterio y Míchel estuvieron desaparecidos durante toda la primera mitad. Guardiola, Waldo y Orellana fueron los únicos que lo intentaron, pero se vieron muy solos arriba. De esto se dio cuenta Sergio González, que al descanso movió ficha. Metió a Kike Pérez, Hervías y Weissman. Los otros dos cambios fueron obligados. Se lesionó Moyano y debutó Luis Pérez, uno de los mejores del partido. También se tuvo que retirar lesionado Joaquín, sustituido por Javi Sánchez, al que Bruno la ha quitado la titularidad.

El segundo tiempo, otro partido. La tónica de siempre. Irregularidad máxima en solo 90 minutos. Kike Pérez se echó el equipo a la espalda y movió el balón a su antojo con un nuevo recital de su zurda. No darle más minutos sería un error rotundo. Igual que Weissman, el fichaje más caro de la historia del club. En su primer balón marcó, pero se lo anularon por fuera de juego. La presencia del israelí la agradeció Guardiola, que se mueve mejor cuando le acompaña un delantero centro. Hervías también ofreció verticalidad y llegada, pero no cuajó ninguna de sus jugadas. Como Orellana, que fue de menos a más aunque todavía necesita rodaje en el estilo de juego propio de Sergio.

El partido de los espejos. Sergio González jamás podrá verse reflejado en el de la primera mitad. Y si lo hace, que sea solo para aprender de los errores y no voler a cometerlos. Si quiere volver a verse reflejado en un espejo del Benito Villamarín que sea en el de la segunda parte. Ahí se vio un Pucela más fluido, con más profundidad, más llegada y sobre todo más ganas de comerse al rival. Aquí adquirió protagonismo Kike Pérez, que pide un hueco en la titularidad como lo hace su dorsal, el ocho, el de un jugón. También lo hace Weissman, que persiguió como una pantera la pelota. O Luis Pérez, que demostró que no solo sabe atacar, sino que también le gusta defender y que está capacitado para jugar más. Los últimos 45 minutos permitirán a Sergio valorar lo que tiene en casa, que es bueno, y dejar de buscar fuera. Budimir, Stuani y compañía no son la solución.

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