La decisión tardía y difícil de Madrid: otras regiones redujeron la movilidad con la mitad de incidencia

La decisión tardía y difícil de Madrid: otras regiones redujeron la movilidad con la mitad de incidencia
noviembre 20 09:50 2020

Ya pasó con la mascarilla. La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, anunció el 28 de julio que sería obligatoria. Hacía días que lo era en casi toda España. Y para cuando entró en vigor la medida, la capital ya reportaba más contagios diarios que Cataluña. De nuevo, Madrid ha reaccionado tarde. Ese no sólo es el diagnóstico de los expertos. También resulta evidente si se comparan los confinamientos parciales de otras ciudades y territorios dentro y fuera de España con el momento en el que la Comunidad de Madrid ha decidido imponer sus primeras restricciones a la movilidad por barrios y pueblos.

En su descargo, las autoridades madrileñas pueden alegar que no es lo mismo confinar el perímetro de Aranda de Duero que cerrar todo Madrid o delimitar barrios con alta incidencia en una comunidad de 6,5 millones de habitantes y más de 10 millones de desplazamientos diarios.  

La incidencia se disparó hace semanas

Las medidas han llegado cuando la tasa media de incidencia acumulada en 14 días supera los 700 casos por cada 100.000 habitantes, más del doble que la media nacional y de largo, la mayor del continente europeo. Además, se focalizan en las zonas en las que esa cifra es superior a mil.

Según reconoce Salud Pública de Madrid, la curva volvió a ascender lentamente a partir del 19 de julio y se disparó a mediados de agosto. El 18 de agosto Madrid tenía una incidencia acumulada (288) por encima de la media que España tiene ahora (287), con 1.850 casos nuevos notificados, 581 en las últimas 24 horas, 1.000 pacientes hospitalizados y 101 en UCI.

Ha pasado un mes hasta que Madrid ha restringido la movilidad en algunas zonas de salud. Por comparación, con solo 137 casos Pekín cerró barrios enteros; con sólo cuatro contagios, Nueva Zelanda confinó su ciudad más importante. La lección de marzo, actuar rápida y drásticamente ante cualquier rebrote, cayó en saco roto.

“Madrid es una bomba de relojería”

José Jonay Ojeda, Especialista en Medicina Preventiva y Salud Publica, y portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) aseguraba este martes en NIUS que “Madrid es una bomba de relojería”. Ojeda no es optimista: el nivel de trasmisión es tal, que cree que puede que sea tarde y que sea muy complicado frenar los contagios. “Estamos con el coche parado pero a muchas revoluciones, en cualquier momento salimos disparados en hospitalizaciones”, advertía.

La comunidad ha decidido restringir la movilidad no esencial en las áreas de salud donde la incidencia supera los 1.000 casos por cada 100.000 habitantes. Un confinamiento perimetral cuya efectividad está por ver ya que decenas de miles de personas que viven en barrios como Puente de Vallecas, Usera o Villaverde trabajan fuera del barrio y lo seguirán haciendo.

En otras poblaciones, se actuó con la mitad de incidencia o menos. Pero nadie ha afrontado un problema tan complejo como el de Madrid donde se ha confinado a casi 900.000 personas, como ya advertía el viceconsejero de Salud Pública de Madrid, Antonio Zapatero, la semana pasada en otra entrevista a este diario. “El problema de Madrid es que es una región muy pequeña donde vive mucha gente y tiene una movilidad tremenda. Es una comunidad muy difícil de gestionar”.

¿Cuándo se aprobaron las restricciones en otras comunidades para frenar el coronavirus?

  • Cataluña fue una de las primeras comunidades que tuvo que tomar medidas drásticas tras el auge de contagios que se produjo en la comarca del Segriá y la Noguera, tras los focos detectados entre los temporeros. El 4 de julio la Generalitat confinó la comarca del Segrià, en Lleida. Cerca de 210.000 personas en un entorno mucho menos denso que el de Madrid. La incidencia era de 149 contagios por cada 100.000 habitantes.
  • Galicia actuó dos días después, el 6 de julio. La Xunta cerró los accesos a la comarca de A Mariña, Lugo, ante un brote que crecía sin control. Se había rebasado el centenar de casos en una comarca de algo más de 70.000 habitantes, esto supone diez veces menos que en Madrid. 
  • Castilla y León. El pasado 2 de agosto la Junta decidió confinar Íscar y Pedrajas de San Esteban con 45 casos positivos y 70 en estudio de los 10.000 habitantes que tienen entre las dos. El 6 de agosto se confina Aranda de Duero, Burgos, con 32.000 habitantes. Las incidencias de sus dos áreas sanitarias son entonces de 666 y 420 respectivamente. Las restricciones se renovaron dos semanas después con una incidencia de 511 casos cada 100.000 habitantes.
  • En Cantabria, a Santoña le llega el turno el 3 de septiembre. Con una población de 11.000 habitantes es confinada durante dos semanas. La tasa de positivos es de 526 por cada 100.000 habitantes, la mitad que algunos barrios de Madrid. Unos días después se impone el confinamiento en el barrio de La Inmobiliaria de Torrelavega con 231 casos por cada 100.000 habitantes.
  • Aragón. En Ejea de los Caballeros, el 7 de septiembre se decretó el confinamiento con una incidencia de 847 casos por cada 100.000 habitantes. 

    • La excepción está en Zaragoza, otra gran ciudad de 700.000 habitantes. Durante todo el verano ha tenido una altísima incidencia. Aragón se situaba a la cabeza de Europa con más de 500 casos por cada 100.000 habitantes. No obstante, Zaragoza ha conseguido aplanarla sin recurrir a ningún confinamiento, aunque se desplegaron policías y trabajadores sociales en el barrio de Delicias para garantizar que se cumplían las cuarentenas.
  • Baleares. Palma de Mallorca confina varios barrios de la capital el 9 de septiembre. La medida afecta a 23.000 personas y poco a poco se va ampliando hasta un total de 40.000 vecinos. La incidencia en los barrios afectados roza los 500 casos por cien mil habitantes en las dos semanas anteriores. 
  • Murcia. El 14 de septiembre el Gobierno murciano confina el casco urbano de Lorca, donde viven unos 60.000 vecinos. La incidencia en la ciudad es en ese momento de 506 casos por cada 100.000 habitantes en un período de dos semanas. 

Fuera de España

Las cifras actualizadas de las autoridades sanitarias han situado a España en el cuarto lugar en número de contagios notificados en la última semana. Solo India, Estados Unidos y Brasil han registrado cifras mayores en los últimos siete días, son países que cuadruplican la población española. Muchos de ellos también han tomado medidas para frenar su segunda ola. 

  • En junio, con 137 casos nuevos por un rebrote, Pekín cerró colegios, universidades, confinó los barrios más afectados, suspendió vuelos y limitó las entradas en la capital a quien no tuviera una hoja sanitaria limpia. 
  • Hong-Kong volvió a imponer restricciones el 14 de julio ante la aparición de tan sólo 48 casos nuevos de origen desconocido.
  • El 11 de agosto, Nueva Zelanda confinó la mayor ciudad del país, Auckland, tras detectar cuatro contagios.
  • Israel, el pasado 18 de septiembre el gobierno decidió un nuevo confinamiento de toda su población. Un día antes registraba 5.238 nuevos casos. Madrid, con dos millones de habitantes menos, anotó 4.902 nuevos positivos en la víspera de anunciar sus nuevas medidas. El día del anunció fueron 5.104.

Las medidas de restricción de la movilidad son difíciles de adoptar por el daño económico y social que causan, pero los países y regiones que están controlando el coronavirus con cierto éxito están teniendo algo en común: la rapidez de actuación.  

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