La investigación, en el «ADN» de la Universidad Europea Miguel de Cervantes

La investigación, en el «ADN» de la Universidad Europea Miguel de Cervantes
octubre 13 09:18 2020

Desde que fue fundada en 2002, la apuesta por la investigación ha estado en el «ADN» de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC), que ha ido incorporando cada vez más programas con la idea de fomentar el espíritu investigador entre sus alumnos y cuerpo docente y retener el talento. Hoy, asegura su vicerrector de Internacionalización e Investigación, Juan Martín Hernández, «existe un interés por la cultura de la investigación entre el alumnado de la universidad».

Para ello, desde la institución académica abogan por fomentar ese interés desde las propias aulas con la idea de despertarles el gusanillo por la investigación desde temprana edad. Para ello dispone, por ejemplo, de un programa de alumnos internos, que se activa en tercer y cuarto curso en casi todas las carreras y dispone de dos convocatorias anuales, destaca Martín Hernández: «Lo que pretendemos con él, es que haya alumnos que puedan adscribirse a trabajar con grupos de investigación desde que todavía son estudiantes. Desarrollan tareas de perfil bajo pero comienzan a aprender el oficio».

No es el único programa que dispone esta universidad con sede en Valladolid, que una vez que terminan sus estudiantes de la mano de la propia institución les ayudan a obtener becas externas en otra de sus iniciativas. Asimismo, Martín Hernández destaca el convenio que la institución académica tiene firmado con la Diputación de Valladolid, en virtud del cual sacará este curso la tercera edición de becas de retención del talento, en la cual emparejan alumnos brillantes con personal de la universidad en proyectos que son financiados directamente por empresas. Las becas de colaboración con el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades es otro de los programas.

Además, apunta el vicerrector, «hasta hace poco no podíamos dar continuidad a esos programas y teníamos que ver cómo se marchaban fuera a hacer el doctorado en otras universidades». Eso ahora no pasa, fruto del trabajo que hicieron mis predecesores como Alejandro Santos, Juan Azael Herrero o David García López -actual y reciente nuevo rector-, «arrancamos el pasado año un programa de doctorado que llenamos el cien por cien de las plazas». Asimismo, destaca también Juan Martín Hernández, la UEMC dispone del Máster Universitario en Innovación e Investigación en Actividad Física en Poblaciones Especiales con acceso a dicho programa de doctorado.

El vicerrector añade, entre las iniciativas, un programa de mentorización de la mano de prestigiosos investigadores de universidades norteamericanas con la idea de que los alumnos reciban asesoramiento, así como el programa respaldado por la Consejería de Educación para la transferencia de conocimiento (en el marco del Plan TCUE) cuyo objetivo es formar al alumno para que lleve sus resultados de investigación al mercado.

«La investigación es una parte imprescindible de nuestra universidad. Forma parte de todo el ciclo universitario para la creación del conocimiento y que ese conocimiento revierta tanto en las aulas como en el mercado con las empresas», subraya el vicerrector.

Fruto de su esfuerzo y la apuesta por la investigación de la institución académica una de sus alumnas, Susana López Ortiz, estudiante de Fisioterapia, ha recibido recientemente la beca FPU (Ayudas para la formación de profesorado universitario) que otorga el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades para poder hacer su doctorado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, una prestigiosa beca que hasta la fecha han conseguido sólo tres estudiantes de la institución académica. Para disponer de esta ayuda, además de tener un expediente académico brillante, requiere proponer un estudio investigador innovador. En su caso se trata de un proyecto de entrenamiento en personas con Alzheimer.

El objetivo del proyecto de esta joven estudiante, «contenta» por la ayuda del Ministerio, es «hacer un programa de entrenamiento con personas con Alzheimer, sobre todo con aquellas que están en la primera fase de esta enfermedad neurodegenerativa, para intentar retardar el progreso de la misma y que así el deterioro cognitivo y físico sea el mínimo posible, con el fin de ayudarles a mantener su independencia funcional».

Explica esta alumna que aunque a día de hoy «hay muchos estudios que hablan de los beneficios del ejercicio físico» en estas personas «el problema es que no se ha determinado un protocolo». «Hay autores que hablan del ejercicio aeróbico, otros lo basan en la fuerza. Hay quienes lo mezclan. Entonces no se sabe cuál es el mejor ejercicio para estos pacientes, pero sí se ha visto que el ejercicio mejora el deterioro cognitivo».

Según Susana López, sí existen protocolos, en cambio, para cardiopatías y para gente por Epop, pero no para enfermedades neurodegenerativas, y sería ideal contar con uno para «determinar cuál es la intensidad y los parámetros de la actividad física que mejor convengan y los que tengan mayores beneficios, como se han hecho con otras patologías».

El Hospital Universitario Rio Hortega, el Hospital Clínico o el Centro de Investigación en Discapacidad Física de la Fundación Aspaym son algunas de las entidades con las que ha trabajado la UEMC para sus proyectos. En esta ocasión, esta joven estudiante trabajará de la mano de la Asociación de Familiares de Personas con Alzheimer, tanto en Valladolid, como con la federación, con los que ya ha contactado aunque las circunstancias derivadas de la pandemia le han obligado a paralizar esta parte del estudio. «Ahora empezaremos de forma más teórica. En cuanto podamos entrenar con los pacientes, aplicaremos el protocolo», apunta esta estudiante, cuyo director de tesis es Alejandro Santos.

El proyecto analizará también lo que el ejercicio en estos pacientes puede suponer para el cuidador: «Durante el confinamiento se ha visto que en muchos cuidadores, en el momento en que los enfermos han dejado de ir a las asociaciones, tienen más estrés porque deben estar pendientes de los enfermos en todo momento, ayudarles a cambiarse, comer… Y con el ejercicio físico si ayudamos a mejorar la independencia funcional de estos pacientes, el estrés del cuidador será menor».

Susana López dispondrá de esta prestigiosa beca durante los próximos cuatro años durante los cuales se formará como investigadora y personal universitario. Su intención es estudiar el tercer año en París con el objetivo de obtener el doctorado europeo: «Lo suyo es que al final de este periodo ya tenga su tesis doctoral y la coloque en una posición privilegiada para trabajar en la universidad», concluye el vicerrector.

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