Las extraescolares, al límite: “Estamos al 20% de como estábamos el año pasado”

Las extraescolares, al límite: “Estamos al 20% de como estábamos el año pasado”
noviembre 18 18:48 2020

La vuelta a las clases este curso ha estado marcada por el coronavirus. Los nuevos protocolos y la preocupación de los padres son una constante que afecta no sólo al colegio, sino también a las actividades extraescolares que se reinventan y se adaptan para poder llegar a los más jóvenes.

No hay un protocolo marcado. La decisión sobre las actividades extraescolares ha recaído sobre los centros educativos y sobre la AMPAS de los colegios, según informa la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid. “Por eso nos estamos encontrando con centros que están al lado, y en uno se quiere hacer muchas extraescolares y otros que han decidido no hacer ninguna”, asegura el gerente de Washi, una empresa de servicios socioeducativos.

“Somos un sector mucho más importante de lo que la gente cree. La mayoría de los niños de este país hace actividades extraescolares. Ya sea porque los padres necesitan conciliar o porque es sano hacer deporte o necesitan ayuda en los idiomas. Por lo que sea. Pero nos hemos sentidos muy abandonados y olvidados”, explica. 

Extraescolares como fútbol o baloncesto se harán siempre al aire libre y con mascarilla obligatoria, lo que sí han tenido que adaptar son las medidas. Por ejemplo, cada niño, en baloncesto tendrá un balón. Otras como judo, teatro o idiomas van a depender de cada colegio o academia.

Las extraescolares no están prohibidas. Pero la decisión de si se hacen o no, no es homogénea y depende de qué espacios hay libres en los colegios para poder adaptarse, entre otras cosas. En caso de clases de robótica o cualquier extraescolar que se imparta en un aula, el principal problema que se han encontrado son las ratios. Han tenido que bajar a 15 alumnos por clase. Si tienen algún material común hay que desinfectarlo cada día. Además de lo básico: distancia de seguridad, toma de temperatura, mascarilla y lavado de manos. “Las extraescolares se van a desarrollar en un espacio bastante más seguro del que luego tienen los niños al salir del aula, cuando van con más familiares y van al parque”, explican desde Washi.

En clases de ballet, también se han tomado medidas, se señaliza en el suelo con cintas el espacio que puede usar cada niño. Otra cosa por ejemplo son las clases de teatro. Aunque hay colegios que sí lo están haciendo hay otros que han decidido que el contacto es imprescindible y que hacer teatro con mascarilla no es hacer teatro.

“La verdad es que estamos haciendo lo que podemos y la vuelta está siendo tortuosa. Llevamos desde junio haciendo protocolos conjuntos entre las empresas de este sector y he visto mucha profesionalidad en todas. Estamos muy concienciados. Pero aun así estamos al 20% de como estábamos el año pasado por estas fechas”, aseveran desde Washi.

Mucha desinformación que ha pasado factura

Es un sector donde ha habido mucha desinformación y eso les ha pasado factura, asegura. En el caso del judo, muchos colegios han pensado que al ser un deporte de contacto estaba prohibido ejercerlo, pero no es así, explican desde la Federación de Judo de Madrid. El protocolo que han establecido asegura que, “durante el primer periodo, los entrenamientos serán individuales, y no tendrán contacto entre ellos, con distancia de seguridad entre personas (mínimo dos metros). Se incidirá sobre el trabajo de técnica individual, sin compañero. Aprovecharemos la pantalla para poder analizar vídeo directamente en el tatami, sin necesidad de acercamiento entre personas. Además, se establecerán turnos de trabajo que permitan respetar con facilidad esta distancia, procurando que la movilidad en el tatami sea la mínima posible (por ejemplo, no se realizará trabajo de carrera alrededor del tatami al iniciarse el calentamiento). Cada deportista y técnico deberá tener claro cuál es “su espacio” dentro del tatami”, dice el protocolo. 

Aún así, llevar una extraescolar de judo a un colegio está siendo muy complicado. “Esto no es difícil, es imposible”, dice Emilio Fernández del Club EFM Judo de Colmenar Viejo, en Madrid. En los dos colegios que tenían y que llevan 20 años trabajando con ellos no van a poder hacer nada este año. “Han habilitado los polideportivos para comedores y clases y no tienen sitio para hacer otras extraescolares como judo que tiene que ser dentro sí o sí”, asegura.

El judo es un deporte que se hace en interior porque necesitan de un tatami que no puede sacarse fuera. En su caso, en los colegios con los que trabajaban no va  haber nada de judo pero en el club sí. Han dividido el tatami en varios sectores donde hay tres niños en cada uno. “Por supuesto todos van con mascarillas y previamente se han lavado las manos y les hemos medido la temperatura. Somos profesores de todo, no solo de judo”, apunta.

Todo puede cambiar, pero según Fernandez hay que ser realista. “Si no se empieza desde el principio de curso con este deporte los padres buscarán otra extraescolar para cubrir el tiempo y ya no se apuntarán a judo. No entiendo que se extremen las medidas en las clases, pero luego se pueda ir a los bares, y a los parques”, añade.

Otro problema son los que ya han pagado, si se cancela este deporte, habrá que devolver el dinero a los padres, y volver a los ERTES de los profesores. “Hay profesores que van a perder una media de 700 euros al mes.  “Es todo un desastre. En el club se han apuntado 90 de los 120 que solíamos tener. Más de los que esperábamos, pero me encuentro con padres que me dicen: Emilio, lo siento pero de momento no va a ir a clase”.

No hay un protocolo común para las actividades extraescolares

Lo mismo le pasa a Cristina Barrero Espinosa propietaria de la academia de inglés ‘My Helping Shadow’ en el barrio de Salamanca. “Llevo cinco años construyendo mi negocio y me niego a rendirme pero ahora mismo soy de las pocas academias que sigue en pie. Voy a pagar a mis empleadas, pero yo voy a trabajar gratis”, explica.

El problema, dice, es que no hay un protocolo para academias, para extraescolares, para las empresas privadas que se dedican a esto. Y estas empresas están haciendo lo que creen más sensato. Barrero ha comprado dos máquinas desinfectantes de ozono. Va a tomar la temperatura antes de entrar a los niños, es obligatorio que lleven mascarilla y el lavado de manos. Y cada niño tendrá que traer su material. Pero hasta ahí. De momento, riesgo laborales ha dicho que cumplen todos los requisitos para llevar a cabo sus clases de inglés.  

“Me he traído toallitas desinfectantes de EEUU, que no encuentro en España, para limpiar cada material que tocan los niños”, explica. En la academia hay tres salas que contarán con un máximo de cuatro alumnos por profesor. “Pero estoy desesperada”.

“Me he pasado seis meses sin cobrar y ahora hay padres que habían pagado y que va a recuperarlo ahora. Es posible que no empiece a ganar dinero hasta dentro de un año, y no sé si voy a aguantar. Este año se ha apuntado el 50% de los alumnos. Muchos tienen miedo y yo lo entiendo”, asegura Barrero.

“Luego está el otro problema, si confinan a una clase y uno de los alumnos viene a mi academia, estará dos semanas sin venir, y tendrá que recuperar y habrá que rezar porque no contagie a nadie de aquí y no tenga que cerrar”, concluye Barrero.

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