Paul, el presunto asesino de Torrejón: «Mi mujer se ha atragantado con una espina»

Paul, el presunto asesino de Torrejón: «Mi mujer se ha atragantado con una espina»
julio 16 04:15 2020

Paul N. y Madalina N. llevaban, al menos, dos años juntos. El domingo por la noche decidieron, junto a otros compañeros, celebrar una barbacoa en una nave de la empresa donde él trabajaba desde hacía año y medio, dedicada al transporte de mercancías entre España y Rumanía, país de origen de ambos. Nada hacía presagiar el fatal desenlace. Pasada la medianoche y cuando la cena llegó a su fin, Paul, de 37 años, acabó presuntamente con la vida de su pareja, de 31. Les habían dicho a los demás trabajadores que cogían una furgoneta de la compañía para irse a tomar un café, pero él la golpeó, como se puede dilucidar de las lesiones que ella presentaba, hasta romperle el cráneo.

Tras los golpes, Paul regresó con Madalina a la nave, situada en el número 20 de la calle del Polo Sur, en Torrejón de Ardoz. Ella ya estaba inconsciente. Lo que el presunto homicida no esperaba era que en las inmediaciones de su lugar de trabajo, y al parecer también su vivienda, todavía quedase algún rezagado: el mismo que vio cómo sacaba el cuerpo de su pareja de la parte posterior del vehículo que conducía a diario.

La agredida presentaba una otorragia, es decir, sangrado por el oído y dificultad para respirar. También tenía marcas en los brazos, presumiblemente de intentar haberse defendido de su agresor. Una vez en el lugar, el ya detenido y en prisión provisional sin fianza, llamó a los servicios de Emergencia. «Se ha desvanecido porque se ha tragado una espina de pescado que se le ha quedado clavada en la garganta. Se ha atragantado», dijo al otro lado del teléfono, como excusa sobre lo que le había ocurrido a su pareja, que se debatía entre la vida y la muerte. Eran las dos de la madrugada cuando el 112 llegó al enclave. Los sanitarios la entubaron y la trasladaron con pronóstico muy grave al Hospital de Torrejón de Ardoz.

Tras valorarla y estabilizarla, el médico de Urgencias llamó al 091: las lesiones de Madalina eran incompatibles con la vida y, mucho más, con un atragantamiento. Tenía dos fracturas craneales severas y golpes en los pómulos y otras partes del cuerpo, hechos con un objeto contundente que, al cierre de esta edición, todavía no se había encontrado.

Inmediatamente, agentes de la Policía Nacional se trasladaron al escenario del homicidio. En las inmediaciones de la nave de la empresa de transportes, que era utilizada como almacén para piezas de autobuses y paquetería, encontraron restos de sangre, por lo que procedieron a acordonarla en busca de pruebas. El Grupo V de Homicidios se hizo cargo de la investigación y sospechó desde el primer momento de Paul. Tanto a él como al testigo que observó cómo la bajaba de la furgoneta se los llevaron a dependencias policiales para tomarles declaración.

En un primer momento, el presunto homicida se negó a declarar; después, su discurso cayó en múltiples incongruencias. Tenía, según han informado a ABC fuentes de la investigación, lesiones tanto en el brazo como en la cara, con pinta de habérselas causado Madalina durante el forcejeo al intentar defenderse y zafarse, desgraciadamente sin éxito, de los golpes. Sobre él no constaban denuncias previas de malos tratos, así como ningún tipo de señalamiento en violencia de género ni antecedentes policiales. La Policía revisa ahora las cámaras de la zona para averiguar dónde se produjo la agresión y trata de dilucidar el móvil del crimen.

El estado de la víctima empeoró con el paso de las horas, hasta entrar en coma. Finalmente, su corazón se paró el martes por la tarde-noche, un día y medio después del brutal ataque que le costó la vida. La magistrada titular del Juzgado de Violencia Sobre la Mujer de la localidad acordó ayer la prisión provisional comunicada y sin fianza del agresor, acusado de un delito de homicidio. La pareja no tenía hijos.

En la empresa todavía reina la conmoción. Nadie esperaba que Paul pudiese hacer algo así. «No me creo que haya sido él», aseguró uno de los compañeros a ABC. La velada, según los testigos, transcurrió sin sobresaltos: «Todo fueron risas y bromas».

El municipio torrejonero guardará hoy un minuto de silencio por la vida de Madalina, la mujer número 23 que pierde la vida en España en lo que va de año a manos de su pareja o expareja.

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