Pere Aragonès, el president accidental con menos poder de la Generalitat

Pere Aragonès, el president accidental con menos poder de la Generalitat
octubre 12 15:49 2020

Una vez ratificado el cese de Quim Torra como jefe de la Generalitat, llega el momento del número dos del Govern. Pere Aragonès encabezará una reunión extraordinaria en la que debe firmar el decreto de sustitución del primer president en activo inhabilitado y ocupará la presidencia más accidental y con menos poder durante las próximas horas. Cuatro meses de provisionalidad hasta las próximas elecciones en los que, a pesar de adoptar un papel puramente institucional y muy limitado, previsiblemente será el principal candidato republicano a la presidencia en los próximos comicios.

El nuevo presidente sustituto interino, nacido en Pineda de Mar (Barcelona) el 16 de noviembre de 1982, adopta un rol inédito en la historia de la democracia en Cataluña y, a pesar de tener solo 37 años, su carrera política arrancó hace dos décadas. En 1998 entró como militante en las JERC, las Juventudes de Esquerra Republicana de Cataluña, y en 2003 Aragonès se hizo con la portavocía nacional de las juventudes, todo mientras se formalizaba el primer govern del ‘tripartit’. 

Conocido abanderado del “España nos roba” y a través de una fuerte campaña contra el Estatut de Autonomía de 2006, este joven republicano fue haciéndose un hueco en el escenario catalán. Alegaba que había que “decir ‘no’ a las miserias que nos dan desde España” y entró a la cúpula de ERC de la mano de Oriol Junqueras, quien lo eligió después como su secretario de Economía en 2015, mientras el actual político encarcelado sostenía dicha conselleria.

Del “España nos roba” al independentismo pragmático

Aragonès fue fiel colaborador de Junqueras en la legislatura del referéndum del 1 de octubre de 2017, como secretario de Economía en la conselleria que lideraba Junqueras, un cargo que mantuvo durante los meses en los que se aplicó el artículo 155 de la Constitución, en cuya implantación “participó activamente”, sin poner trabas, asegura en sus memorias el exdelegado del Gobierno en Cataluña Enric Millo.

Con el cese de Junqueras por el 155 y la posterior prisión para el líder del procés, Aragonès dio el salto natural a liderar el partido, siendo el principal activo político en libertad del grupo republicano. Como vicepresidente y conseller de Economía y Hacienda en el Govern presidido por Quim Torra desde 2018, se ha forjado un perfil de gestión, poco proclive a entrar en cruces de reproches con JxCat, aunque sus detractores le achacan falta de carisma.

Desde aquel “España nos roba”, Aragonès ha ido desarrollando una posición más práctica hasta abanderar la vía del independentismo más pragmático, que tiene como momento cumbre el voto a favor de ERC a la retirada del escaño de Quim Torra en el Parlament en enero de este año y el apoyo a la presidencia de Pedro Sánchez a cambio de la pretendida mesa de diálogo ante el enroque del grupo de Torra. Todo llevó al president a romper con sus socios de Govern y a anunciar el fin de la legislatura y la disposición de convocar elecciones, truncadas por la pandemia del coronavirus.

Una crisis de confianza escenificada en los aplausos de JxCat a Torra y la indiferencia de Aragonès, sentado a su lado, tras su inhabilitación como diputado.

Por delante de Torrent o Tardà y con las elecciones en cuatro meses

Junqueras apostó por él antes que por el actual presidente del Parlament, Roger Torrent, o el exportavoz en el Congreso, Joan Tardà. En esta última legislatura, Aragonès se ha consolidado como hombre fuerte de ERC en el Govern, con la aprobación de los presupuestos para 2020, los primeros en tres años, como su principal logro. Todo, en complicada convivencia con Torra, a quien ahora deberá sustituir.

Ahora, falta concretar cuál será el diseño final de la candidatura que presentará ERC, ya que la secretaria general del partido, Marta Rovira, huida a Ginebra, podría encabezarla simbólicamente o hacer tándem con Aragonès. Una combinación que podría competir con otra apuesta simbólica, una lista de JxCat con Carles Puigdemont en el número uno o dos, junto al candidato efectivo de su formación.

Por delante tiene el reto de intentar controlar la pandemia en los meses de otoño e invierno, al frente de un Govern en funciones que no podrá aprobar los presupuestos para 2021 y que seguirá condicionado por la batalla entre JxCat y ERC por una hegemonía independentista que volverá a estar en juego en las próximas elecciones.

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