Rufián desata la bronca en el Congreso al acusar a Don Felipe de ser el diputado de Vox «número 53»

Rufián desata la bronca en el Congreso al acusar a Don Felipe de ser el diputado de Vox «número 53»
noviembre 04 09:18 2020

La bronca ha estallado en el Congreso de los Diputados cuando Gabriel Rufián, en plena sesión de control al Gobierno, ha mostrado una fotografía del dictador Francisco Franco saludando a Don Felipe de niño. En un ataque sin precedente, el portavoz republicano ha cuestionado la neutralidad del Rey, a quien ha acusado de ser el diputado de Vox «número 53», y ha vuelto a poner en duda su legitimidad al señalar que fue Franco quien designó a Don Juan Carlos, padre del Rey, como su heredero.

Obvia Rufián, como es habitual en él, que los españoles -incluidos los catalanes- respaldaron masivamente la Constitución de 1978 en referéndum y avalaron así la Monarquía parlamentaria, pero poco le importa. En una semana complicada, después de vetar el Gobierno la presencia del Jefe del Estado en la entrega de despachos judiciales del pasado viernes en Barcelona, Rufián ha reencontrado el foco mediático.

Preguntaba al ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, por el funcionamiento de las instituciones del Estado. Rufián ha empezado su argumentación criticando el acuerdo alcanzado ayer entre el Gobierno y la Comunidad de Madrid para aplicar las mismas medidas frente al coronavirus en toda España, ha cargado contra el Poder Judicial por la inhabilitación de Quim Torra y la absolución de los consejeros de Bankia, pero ha dejado el colofón para el final.

«La Casa Real. Vox tiene aquí 52 diputados, pero en total tiene 53, porque tiene en la Zarzuela a otro diputado. A Felipe VI le votó un español: Francisco Franco», ha ironizado, mostrando en ese momento la imagen de Franco saludando a Don Felipe de niño. Las protestas en el hemiciclo han estallado en ese momento, con las bancadas de la derecha exigiendo una intervención de Meritxell Batet que no ha llegado. La presidenta de la Cámara Baja tan solo ha pedido silencio, en dos ocasiones de forma explícita a Teodoro García Egea, y ha solicitado que continuase el debate.

Es entonces cuando por primera vez en la mañana Campo ha hecho una defensa inequívoca de la Corona. «Defenderé tanto la Monarquía como el Estado constitucional hasta la última gota de mi sangre», ha clamado, después de pasar de puntillas por sendas preguntas del PP y de Vox sobre el veto a la presencia del Rey en Barcelona.

Campo ha rechazado de plano la argumentación de Rufián, ha defendido el «esfuerzo» del Gobierno por cohesionar la gestión de la pandemia y ha exigido respeto a las sentencias y a la independencia del Poder Judicial. La determinación de Campo, sin embargo, ha brillado por su ausencia cuando le han preguntado los partidos de la derecha.

El diputado del PP Carlos Roja, que ha condenado el silencio de Pedro Sánchez ante los ataques al Rey desde el Consejo de Ministros, se ha quedado sin respuesta cuando ha querido saber quién dio la orden de que el Monarca no acudiese a Barcelona la semana pasada. Según Campo, se trató de una decisión «colegiada» entre el Ejecutivo y la Casa Real, aunque según trascendió Don Felipe le comunicó al presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, que le habría gustado ir.

Tampoco ha tenido mucha más suerte Ignacio Gil Lázaro cuando le ha demandado explicaciones. Campo se ha limitado entonces a justificar su ausencia por la proximidad del 1-O y por los supuestos «problemas de convivencia» que podía acarrear la presencia del Rey en Cataluña. «Vergonzosos balones fuera para no decir la verdad y que usted no puede explicarla. El veto al Rey fue un acto rastrero y cobarde de sumisión a los golpistas», le ha espetado el diputado de Vox.

Después de la sesión de control, que reglamentariamente no puede interrumpirse, ha pedido la palabra Pablo Casado y, en aplicación del artículo 103 de la Cámara Baja, ha solicitado a la presidenta Batet que se retirasen del orden del día los ataques de Rufián al Rey. Una intervención muy aplaudida por las bancadas del centro-derecha.

Batet, siguiendo el criterio habitual en ella, ha recordado su interpretación extensiva de la libertad de expresión. «En esta Cámara, a veces hay que escuchar cosas que se rechazan, que no se comparten y que ofenden, pero hay que respetar la libertad de expresión», ha expresado, y ha añadido que no se ha llegado al insulto. A continuación, ha pedido a los diputados «educación» y ha lamentado: «Esta sesión de control no ha sido un ejemplo de ello».

Entonces se ha levantado de su escaño Inés Arrimadas y ha pedido el uso de la palabra por una violación del artículo 72, que precisamente obliga al cumplimiento del propio Reglamento. La presidenta de Ciudadanos (Cs) ha tratado de dirigir una pregunta a Batet, pero esta le ha apagado el micrófono al haber resuelto ya la cuestión en su respuesta a Casado. «No hay debate con la Presidencia», ha dicho Batet.

No obstante, la diputada de Cs Mari Carmen Martínez, que iba a defender una interpelación sobre hostelería y turismo en ese momento, ha aprovechado el inicio de su intervención para hacer pública la pregunta de Arrimadas: «¿Qué es una ofensa al Rey? ¿Qué considera esta Cámara que es una ofensa al Rey?». La ovación ha sido cerrada en las bancadas de PP, Vox y Cs, pero la presidenta del Congreso se ha limitado a pedirle que se ciñese al asunto de la interpelación.

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