«The Boys», el (superhéroe) que no corre, vuela

«The Boys», el (superhéroe) que no corre, vuela
octubre 14 18:18 2020

Dijo Pedro Almodóvar en una ocasión que no le gustaban las películas de Marvel porque no existe la sexualidad para sus superhéroes; la aventura es lo importante. Pero dicho género ha encontrado otra pareja de baile para pegarse un buen meneo: la televisión. «Por alguna razón, la violencia es más aceptable que la sexualidad en estos tiempos», sostiene Antony Starr, capitán de este grupo de superhéroes que protagoniza «The boys», serie de Amazon Prime Video que adapta el cómic homónimo y cuya segunda temporada se estrena este viernes. Para el actor, sin embargo, es la primera serie desde hace mucho tiempo donde no tiene relaciones sexuales, pues venía de la ciudad sin ley ni paños de «Banshee».

«Es muy interesante que los cómics se alejaran de la sexualidad teniendo en cuenta la violencia que se asocia al género. “The boys” trata de humanizar a esos superhéroes y bajarlos del pedestal; a veces son las peores personas y eso permite que el sexo entre en la ecuación», agrega Aya Cash, la nueva chica en la banda tras la baja del hombre invisible. «Es una experta en redes sociales; una celebridad», adelanta sobre su personaje originalmente varón. «La peor pesadilla de Homelander [Antony Starr] es una mujer que no le tiene miedo y le roba el protagonismo», aclara el creador de la serie Eric Kripke. Si él, más americano que Capitán América, es la estrella de cine; ella, igual de americana, es la última tiktoker. «A veces las cosas malignas vienen en paquetes pequeños y dulces», avanza la actriz, conocida por la serie de comedia «Eres lo peor».

Esta segunda temporada hará mayor honor a los «chicos» del título, una panda de descarriados que tienen como oficio (pero no beneficio) cazar superhéroes y derribar la corporación que los tiene en nómina. «Eric Kripke lo hizo de manera muy inteligente; dio lo que la gente creía que quería: ¡más superhéroes! Y una vez les agarró, le dio la vuelta al género», defiende su intérprete Laz Alonso, que asegura se irá desvelando el pasado y motivación de estos humanos en los nuevos ocho capítulos.

Tras estrenar los tres primeros este viernes, la plataforma lanzará uno por semana hasta octubre. «Como espectadora de series, me encanta maratonearlas y, si no puedo, me reservo el episodio», cuenta Erin Moriarty, la oveja blanca de estos superhéroes. La emisión semanal permitirá a los espectadores «digerir la densidad de la serie» y sus giros de guion; nada nuevo bajo el Sol… «La temporada uno era demasiado de una tacada», reconoce Jack Quaid. Ambos fueron la pareja mona y diversa -él, un guapofeo inocentón sin poderes-, pero su romance estará en tiempo muerto.

Ella, miss calambrazos, es acosada sexualmente por otro compañero superhéroe al inicio de la serie, al que acaba denunciando delante de las cámaras. «Cuando surgió el movimiento #MeToo y su cobertura periodística, uno de los principales aspectos es que la mayoría de los casos está en los grises morales», explica Moriarty sobre la trama que protagoniza junto al actor Chace Crawford, un aquaman de mano larga al que castiga su empresa por sobón. «Se hace humor del privilegio de este personaje que no es consciente de lo correcto y lo incorrecto. Tiene un cacao mental», resume Crawford, quien fuera uno de los jóvenes ídolos de «Gossip Girl».

«Toda buena ciencia ficción o fantasía son metáforas del mundo en que vivimos», asegura el creador de «The boys» Eric Kripke. Curtido durante años en la televisión generalista con títulos como «Sobrenatural», se dio cuenta de que esta deconstrucción del superhéroe hablaba del «aquí y ahora» de Estados Unidos, «donde el autoritarismo y la celebridad se combinan y la gente utiliza las redes sociales y la telerrealidad para promover el fascismo». «Estos superhéroes inherentemente fascistas quieren controlar a la población y usan el cine, la televisión y el entretenimiento para ello», resume Kripke, adicto a las noticias. La caravana de migrantes de Centroamérica a EE.UU. marcó la escritura de esta segunda temporada que tratará la xenofobia y «cómo las autoridades meten miedo a la gente para controlarlos». El coronavirus y la reacción del gobierno estadounidense aparecerá, de una u otra manera, en la tercera parte ya confirmada.

Pero «The boys» no ha inventado la pólvora. Según su creador había tal presencia de superhéroes que era inevitable que la gente empezara a desmontar el género. «Nosotros simplemente somos una parte. Lo mismo pasó con los cómics: durante años eran superhéroes hechos y derechos y entonces una generación de escritores como Alan Moore, Garth Ennis y Neil Gaiman empezaron a deconstruirlo y ahora esa segunda ola está pasando en cine y televisión», explica. Presume de haber huido del «más y mejor» en esta secuela porque «un error habitual de los productores es intentar superarse a lo grande y eso es insostenible». Así que se optó por profundizar en los personajes y apretar sus tuercas: «Hicimos un juego con lo peor que les podría pasar y eso hemos intentado. Así les arrinconas y la gente desesperada empieza a revelar nuevas partes de sí misma porque no les queda otra».

De una cadena a una plataforma

Eric Kripke fue casi una deidad para los fans de «Sobrenatural» (2005), cuyo final definitivo tras quince años ha sido aplazado por el coronavirus; dejó de ser su máximo responsable tras la quinta temporada, pues su plan inicial era alcanzar ese número para contar la historia de dos hermanos cazademonios. Continuó en la televisión generalista con «Revolution» (2012) y «Timeless» (2016). «Nunca volveré atrás. Esa fue una época de mi vida y ya ha acabado. Soy mucho más feliz haciendo ocho episodios que veintitrés al año», reconoce. «Si la gente supiera la caótica producción de “Sobrenatural” estaría horrorizada. Escribía escenas que se iban a rodar en 24 horas», recuerda. Aquella premura dejó momentos «brillantes y arriesgados» que se hubieran descartado en una segunda vuelta, pero casi siempre deseó tener más tiempo para repensar una escena. «La ventaja es creativa: puedes contar una historia más atractiva en ocho horas que en veintitrés; hacer avanzar la pelota de manera significativa en cada episodio. Cuando estás haciendo veintitrés tiene que haber inevitablemente relleno». Excepciones hay, pero el guionista defiende la mayor calidad de las series de las plataformas. Más recursos, menos episodios.

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