Una mascarilla no invasiva para enfermos crónicos: el invento ganador de dos estudiantes madrileñas

Una mascarilla no invasiva para enfermos crónicos: el invento ganador de dos estudiantes madrileñas
noviembre 12 08:18 2020

“Esta mascarilla, que hemos patentado, es modular y permite tener en un solo modelo los tres tipos de ventilación por respirador que existen: oronasal, nasal y bucal”. Así describen María de la Sierra González-Palencia Soria y Alicia Muñoz Segovia, estudiantes del Máster Universitario en Ingeniería, Diseño Industrial de la Universidad Politécnica de Madrid, su diseño DreamView, con el que han resultado ganadoras del premio nacional del concurso James Dyson Award 2020. 

Debido a una experiencia personal, una de las estudiantes comenzó a investigar en 2017 el diseño de las mascarillas respiratorias existentes, comprobando que todavía se podía perfeccionar para mejorar la calidad de vida de los enfermos crónicos. Tras un año de estudio e investigación, donde nacieron los primeros bocetos e ideas, las estudiantes desarrollaron “Dreamview”, una solución que resuelve los problemas ocasionados por el uso diario de respiradores y mascarillas.

Se trata de una mascarilla modular que está diseñada para mejorar la ventilación mecánica no invasiva. Permite que el paciente pueda utilizar la mascarilla de tres formas diferentes en un solo producto, y facilita la interfaz dinámica para que el rostro del paciente descanse. De esta forma, evita la formación de úlceras por presión.

 

dreamview

La mascarilla se puede utilizar de forma oronasal, nasal y oral, de manera que el usuario puede comenzar con un modo y después cambiar los componentes para que funcione como una mascarilla de otro tipo, dejando así respirar a la piel. Además, lo innovador de este sistema se centra en la posibilidad de combinar marcos bucales grandes con olivas pequeñas, y viceversa, con el fin de llegar a un mayor número de usuarios, y disponer, no sólo tres modelos estándar (S, M y L), sino de 27 opciones diferentes con tres tamaños de módulos (por ejemplo, zona de la boca en la talla S y la de la nariz en la talla L).

 Al tratarse de módulos de pequeñas dimensiones, se consigue un menor impacto visual y, los marcos, al estar fabricados de material transparente, disminuyen la barrera entre el enfermo y la sociedad.

 El invento

Aproximadamente, el 10% de la población mundial necesita un tratamiento de ventilación mecánica no invasiva, pero las mascarillas existentes en el mercado sólo están disponibles en 3 o 4 tallas, por lo que es difícil encontrar una que se adapte adecuadamente al usuario cuando éste no cumple los estándares.

Este problema fue el que la estudiante María De la Sierra pudo comprobar cuando su abuela tuvo una enfermedad neurológica que le obligó a utilizar durante bastantes horas al día un respirador y una mascarilla. Probaron “seis modelos diferentes”, pero ninguno le encajaba correctamente, ya que, si le quedaba grande en algunas zonas, se producían fugas, pero si le quedaba pequeño, tenían que apretar la correa provocándole úlceras por presión que, si alcanzaban cierta gravedad, provocaban la parada del tratamiento.

 Como consecuencia, las estudiantes de la UPM comenzaron a buscar una solución que redujera las molestias de todas aquellas personas que se ven afectadas por una situación similar. “Ocurría además que, por sus características físicas, como el uso de gafas y audífonos, o tener una nariz grande en comparación con la boca, le añadía aún más molestias al usar la mascarilla. Por esta razón se planteó el diseño de una mascarilla respiratoria modular que permitiese el cambio de modelo, dejando descansar las zonas irritadas”, asegura María.

Para su correcto uso, es necesario un ventilador (CPap o BiPap) y seleccionar primero las piezas de la mascarilla que se va a utilizar. Según las diseñadoras, “primero se coloca la correa y se ajusta a la medida deseada. Si se va a emplear la mascarilla de forma oronasal, debe insertarse la almohadilla en el marco, las almohadillas nasales en sus agujeros y finalmente poner la mascarilla en la boca y las almohadillas nasales en la nariz; el último paso sería unir la mascarilla a la correa. Si quiere utilizar la mascarilla como oral, debe ponerse la almohadilla en el marco y unirlo a la correa cuando esté sobre la boca. Y si quiere la forma nasal, se deben conectar las almohadillas nasales a su marco, poner las almohadillas en la nariz y unirlo a la correa”.

Como ganadoras nacionales del concurso James Dyson Award, María y Alicia recibirán 2.200 euros y tendrán la oportunidad, junto a los dos finalistas nacionales, de pasar a la siguiente ronda internacional donde un jurado de ingenieros de Dyson seleccionará una lista con los proyectos “Top 20”. Finalmente, Sir James Dyson, seleccionará al ganador Internacional (35.000 euros de premio y 5.500 euros para la Universidad); el Premio a la Sostenibilidad (35.000 euros) y dos finalistas Internacionales (5.500 euros cada uno).

Concurso James Dyson Award

Los dos finalistas nacionales han sido el proyecto TheBlueBox de Judit Giró Benet, de la Universidad de Barcelona, y ARO de Álvaro Millan Estepa, de la Universidad de Málaga.

 El concurso James Dyson Award está abierto a los estudiantes que tienen ganas de inventar y la ambición de resolver los problemas del mañana. Es un concurso organizado anualmente por la Fundación James Dyson, una organización sin ánimo de lucro que el ingeniero británico James Dyson fundó en 2002. Su objetivo es apoyar a los jóvenes estudiantes de diseño e ingeniería. El James Dyson Award se organiza en 27 países y regiones a nivel mundial.

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